Tenemos a nuestra disposición muchísimos recursos para tener un pensamiento positivo y optimista, ¡y utilizarlos nos aportará energía y actitud positiva! Así que hoy quiero compartir contigo uno que a mi me sirve ¡y muchísimo! para sacar todo aquello positivo en mi día a día. Es uno de esos recursos que cuando lo integras te da muchísima paz y es que ¡de esto va!, no caer en el victimismo y quejarnos de todo lo que nos sucede, y empezar a celebrar ya todo lo buenísimo que tenemos en nuestras vidas.

Y es que esta es nuestra libertad, la manera con la que interpretamos las cosas que nos ocurren y todos tenemos esta capacidad de cambio. Practicar este pensamiento positivo y de gratitud, es también un proceso que debemos hacer conscientemente.

El recurso lo extraje de un poderoso libro que me encantó, y te recomiendo encarecidamente, ‘La ciencia del lenguaje positivo: como nos cambian las palabras que elegimos’ de Luis Castellanos (Ed. Paidós) y entre muchas, recomienda esta práctica que invito a que hagas ahora mismo y sin excusas. ¡Porque sólo obtenemos cambios cuando hacemos las cosas! Así que coge un boli y un papel.

Piensa una situación que te saque de tus casillas, una situación cotidiana, que se repita, así como <cada mañana en la reunión con proveedores hay alguien de mi equipo que me pone de los nervios>, <cada mañana tengo que atender miles de llamadas> o ¡que se yo! igual pasa por la que hace poco compartía una participante en uno de mis cursos de Comunicación Auténtica <cada mañana mi hijo me pone de los nervios entre la tele, el desayuno, la ropa que va a ponerse y preparar la mochila, llego tarde al trabajo y de mal humor>, nos suceden muchas de estas situaciones a diario.

Piensa tu ahora una. Y escríbela en el papel, si, ahora, no te va a llevar más de dos minutos.

¿La tienes? Pues ahora te invito que escribas la palabra AFORTUNADAMENTE antes de la primera palabra, es decir, ahora tu relato empieza con la palabra Afortunadamente. Lo se, te cuesta ver esta misma frase con la palabra afortunadamente delante, pero este es el ejercicio. Lo que quiero es que saques todo lo positivo de esta misma situación.

Sigo con el ejemplo de la participante en el training, que me dijo <ahora Bibi, es cuando me pongo a llorar (¡que emoción!)>. Afortunadamente cada mañana mi hijo me pone de los nervios entre la tele, el desayuno, la ropa que va a ponerse y preparar la mochila, y me doy cuenta que afortunadamente mi hijo puede ir a la escuela cada mañana (según cifras del Instituto de Estadística de la UNESCO en el 2016: unos 263 millones de niños y jóvenes, cifra equivalente a la cuarta parte de la población de Europa, no están escolarizados), que afortunadamente tengo a mi hijo a mi lado -¡tanto él como yo estamos aquí y ahora juntos!-, que afortunadamente tengo un trabajo que me permite seguir adelante con nuestra vida, que afortunadamente tengo la energía para levantarme cada mañana de la cama (según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud y presentado en Ginebra este mismo año, la depresión afectó en 2015 a más de 322 millones de personas de la población mundial, aumentando un 18,4 por ciento entre el 2005 y el 2015, impidiendo que muchas personas no tengan la fuerza para levantarse cada mañana), que afortunadamente tengo un desayuno que ofrecerle y un techo donde convivimos, y podría seguir.

Nos obsesionamos con todas las cosas negativas que se nos presentan en la vida, ¿y que pasa si nos empezamos a enamorar de todas las positivas que tenemos? Está de nuestras manos interpretar la vida viendo el resultado positivo, esto te llevará a un estado mucho más tranquilo, en paz y de gratitud, ¿lo practicamos? ¡Atrévete!

¡Estaré encantada de leer tu comentario! Y si te gusta… ¡comparte!