¡Cuando dominamos nuestras emociones dominamos la vida! O lo que es lo mismo, cuando controlamos las emociones estamos consiguiendo un mayor control con la respuesta emocional ante las situaciones lo que nos permite ser los proactivos, ser más libres y elegir como queremos ser y como queremos actuar.

¿A que emociones le quieres dar espacio en tu vida?

Ponte en el caso que estás escuchando una conferencia que habla de ti, de tu manera de ser, de tus logros y de tu vida, ¿que es lo que te gustaría oir? ¿que es lo que estarían diciendo que te llenaría de orgullo y satisfacción? ¿que es lo que te haría evolucionar como persona y sacar tu mejor vesión?

Seguramente la respuesta a ello son todos cualidades positivas, algo así como es una persona que siempre saca lo mejor de ella, una persona equilibrada, con un fuerte control emocional, que toma decisiónes y que le sabe sacar todo el partido a la vida, entre otras.

Ninguna vez he escuchado a nadie que le gustaría que dijeran que es un malhumorado, un gruñón, poco paciente, un incontrolado, una persona amargada y así un sinfín de adjetivos.

Entonces si tenemos claro quien queremos ser y como queremos actuar, nos tendremos que poner manos a la obra, nadie ha dicho que sea fácil, no estamos acostumbrados a gestionar las emociones y lo que funciona a uno no tiene porque funcionarle a otro, así que no queda más remedio que probar, probar y probar. Te invito que a la vez también gestiones el fracaso y lo empieces a ver como un aprendizaje, así como la resiliencia, está capacidad que tenemos para sobreponernos a situaciones adversas.

El autocontrol emocional nos brinda la oportunidad de elegir en cada momento que respuesta dar ante una emoción de manera consciente, proactiva y responsable, evitando que sea la emoción quien llegue a controlar la situación. Para ello no existen varitas mágicas, sólo existe una práctica de ello y la voluntad de querer evolucionar como persona (¡y sin excusas! que la ciencia ha demostrado que el cerebro está en constante evolución y cambio y también en la edad adulta, así que ya no sirve el ¡yo soy así!)

 

Algunos pasos que te pueden ayudar con el fin de tener un mejor control sobre las emociones negativas son:

1. Conocer y profundizar en la emoción, ¿que es lo que me está haciendo sentir así? ¿que es lo que no estoy aceptando?

2. Respira para mantener la calma. ¡Si! Algo tan básico te conecta con lo mejor de ti.

3. Observa la emoción con perspectiva. Como si fueras un espectador. Cuando estás inserto en la emoción no se puede actuar proactivamente y lo que sale es un impulso, una reacción, que posiblemente no es la que desees.

4. Alinea la emoción con tus valores. Cuestiónate de nuevo la pregunta de ¿como quiero ser? ¿Que me gustaría que los otros dijeran de mi?

5. Genera una respuesta consciente, proactiva y responsable de la emoción. Eligiendo la actitud que más alineada vaya contigo, tu respuesta/reacción ideal.

Cuando no gestionamos las emociones, habitualmente acaban estallando de forma incontrolada y a menudo con una persona con la que no se había generado la emoción. Ten en cuenta, que una emoción no gestionada se repite cada vez que nos encontramos en una situación similar.

Y por último, un consejo, hazte siempre responsable de tus emociones, no te culpes a ti por sentirlas pero tampoco hagas culpable a otras personas, pues sólo tu eres la responsable de ellas.

¡Manos a la obra! ¿Lo practicamos?

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