El poder del FEEDBACK

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Hoy te voy a retar a que utilices una de las herramientas más potentes que conozco para la evolución personal y profesional: el feedback. Feedback es un término inglés que significa retroalimentación, es decir, es una respuesta, una opinión acerca un asunto o una situación.

Y te estarás preguntando ¿para que queremos el feedback de una situación? La respuesta es muy clara: para evolucionar. Pues a veces nos perdemos en teorías generalistas, en confiar en nuestra manera de hacer, en sólo ver y comprender nuestro punto de vista ¡y nadie mejor que la gente que nos rodea para que nos de su opinión y así abrir los ojos, aprender y crecer!

Ahora bien, tenemos que tener en cuenta, que con el feedback, existen muchísimos puntos de vista sobre ello y muchas maneras de utilizarlo. Podemos dar y recibir feedback para no repetir errores y mejorar, podemos dar y recibir feedback para apuñalar verbalmente a un compañero, podemos dar y recibir feedback como respuesta reactiva emocional y con mala intención, o podemos dar y recibir feedback para seguir creciendo, entre otras.

Así que mi propuesta es que antes de hacer uso de esta herramienta para el crecimiento -y no pierdas de vista este enfoque porque quizás es lo más importante-, tengamos en cuenta algunos detalles. El feedback bien utilizado nos ayudará a generar conexión y relaciones basadas en la confianza en nuestro equipo.  Y para ello vamos a sentar unas bases para utilizarlo. Comparto contigo algunos elementos que debemos tener en cuenta:

Si eres el emisor del feedback, asegúrate de…

  1. Dar el feedback para una evolución, para una mejora, para hacer crecer siempre al otro. Y no perder este punto de vista, no vamos a retraer nada.
  2. Damos el feedback desde el respeto y la asertividad. Es decir lo vamos a hacer de una manera auténtica, pero siempre sosteniendo a la otra persona.
  3. Dar el feedback cuando estés tranquilo, no en caliente. No cuando estés enfadado o disgustado por alguna situación en concreto.
  4. Conectar con la mirada y con el corazón con la persona a quien le vayas a dar feedback, si el otro lo percibe, estará mucho más abierto para recibirlo.
  5. Céntrate en los hechos, no en interpretaciones ni en las personas. Además exprésalo desde tu necesidad, como te sientes tu.
  6. Busca el momento adecuado, y ten en cuenta los estados anímicos de ambos interlocutores.

Si eres el receptor del feedback, asegúrate de…

  1. Ten la mente abierta para aceptar que existen diferentes puntos de vista.
  2. Ten una actitud humilde y utiliza la información para crecer, ¡está en tus manos!
  3. No te lo tomes personal, no están criticando tu ser (además tu también lo basarás en hechos si eres el emisor).
  4. Tómate el feedback como una oportunidad brutal de crecimiento, una oportunidad de mejora.
  5. Agradece que te estén dando esta valiosísima información.
  6. No te justifiques en cada punto, simplemente escucha con muchísima atención.
  7. Una vez finalizado el feedback, analiza la información y lleva a la práctica aquellas acciones que creas conveniente.

 

Y ahora, veamos un ejemplo de como dar este feedback. Pongamos que eres líder en un equipo y quieres evolucionar con tu liderazgo. Sabes que realmente quien te puede dar un punto de vista muy potente es tu propio equipo, así que además de leer y formarte para un liderazgo auténtico, le dices a tu equipo que te de feedback acerca tu liderazgo, ¡quien mejor que ellos! Pero antes cúentales unos pasos y diles que quieres recibir el feedback con mucho mimo (¡si, si! con muchísimo amor). Y ahora entenderás el porqué. A mi me lo enseñaron dos grandes maestros, Josepe García y Miguel Ángel Romero, y yo -años después- sigo utilizándolo.

 

M-I-M-O son los cuatro pasos que vamos a seguir:

M (de Mantener) ¿Que Mantengo en mi liderazgo? Aquí se expone todo aquello que gusta, todo lo positivo que hay en la situación, lo que debe mantenerse acerca el asunto. Veamos ejemplos. <Mira, Bruna, me encanta la pasión que nos transmites en tu día a día, tu energía, como te expresas incluso en los mails, el brillo en tus ojos cuando nos explicas el nuevo proyecto en el departamento..>, otro ejemplo, <Pues yo lo que mantendría de ti, Javier, son las reuniones semanales donde nos cuentas los objetivos de esta manera tan clara y motivadora>, y otro, <Carlota! sabes empatizar, en el equipo percibimos que nos entiendes, y esta es una de las cosas que más valoramos de ti, no cambies esto ¡por favor!>.

I (de Incorporar) ¿Que Incorporo en mi liderazgo? En este apartado se transmite que incorporar las siguientes veces. <Bruna, como líder que eres, necesito que incorpores dinámicas para la cohesión de nuestro equipo, estamos todos muy dispersados, cada uno mira por lo suyo y esto nos hace perder el tiempo>, otro ejemplo, <Javier, necesito que confíes más en mi, esta mañana has manifestado dudas sobre si alcanzaré los objetivos o de como hago las cosas, y esto no me ayuda a ser mejor profesional>, y por último, <Carlota, incorporaría el ofrecer información más clara y transparente sobre donde estamos en cada reunión de final de mes>.

M (de Mejorar) ¿Que Mejoro en mi liderazgo? Aquí se dice lo que ya se está haciendo, pero existe una oportunidad de mejora. <Bruna, están genial estas reuniones para dar espacio a la creatividad, pero que te parecería si las mejoramos con un plan de acción, con fechas concretas y responsables de aplicación?>, <Javier, están genial las instrucciones que recibimos por tu parte, pero siento que podrías decirlas con más exactitud, fíjate esta mañana, hemos visto que el problema era el desconocimiento por nuestra parte!>.

O (de Omitir) ¿Que Omito en mi liderazgo? En este último apartado se invita a expresar lo que no deba hacerse, o deba volverse a dar en futuras situaciones. <Bruna, no me gusta que me digas todo lo que hago mal y que soy un desastre en público, como has hecho esta mañana, pierdo la confianza en el equipo>, <Javier, omitiría todo aquello que haces tu, pero que si lo hacemos nosotros te enfadas, por ejemplo, la falta de puntualidad en las reuniones>.

¡Te invito a su aplicación! Me parecen unos pasos sencillos y a la vez muy potentes 😉

¡Hay algo que también quiero añadir! El feedback a veces lo das y a veces lo recibes. Es la perspectiva del otro, no siempre tenemos que estar de acuerdo, comprarlo, no es lo que tenemos que cambiar, ni mucho menos. Aun así tener esta información es valiosísima para poderla analizar y ver como mejorar. Yo puedo tener la impresión de ser un tipo que escucha siempre, y mi equipo no lo percibe o conocer a través del feedback que mi equipo necesita oir atributos positivos y yo desconocerlo.

Este post está enfocado, por los ejemplos, a un líder que tenga personas a su cargo. Aun así, puedes aplicar el poder del feedback en muchísimos casos, como ser un mejor compañero, una mejor pareja, un mejor amigo, un mejor hermano, en fin, en cualquier área en tu vida, y también en situaciones concretas, como mejorar la próxima reunión de creatividad, un informe mensual o la comunicación con tu equipo.

¡Me encantará leer tu opinión al respeto!

Y si te ha gustado, no dudes en compartirlo con tu tribu. ¡Mil gracias por estar siempre aquí!

la mirada interna

Tus expectativas determinan nuestro talento ;)

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Trabajamos en equipos, aunque a veces parece que seamos grupos. ¿La diferencia? La conexión que hay entre las personas que los forman. Y ya sabes, que se del cierto que este feeling se puede (y debe) trabajar, eso si, con esfuerzo.

El liderazgo es una habilidad que no entiende de cargo, me da igual que dirijamos equipos o no, lo que si está claro es que trabajamos siempre con más personas.

Y la mirada es la clave, no la mirada física (que también) sino la mirada interna en la que proyectas tu grandeza como ser. Asegúrate que así sea, ganaremos todos.

Nos es fácil ver en los otros las debilidades, los errores, los puntos negativos, habitar en la desconfianza, etc. ¿Y que es lo único que ganamos? Hacer grande nuestro ego, y sólo a veces. Y hacer pequeño al otro, como persona y como profesional. Reside aquí una muestra de miedo y/o envidia, demasiado extendida en las organizaciones.

Lo proceso lógico en la naturaleza es el crecimiento, no le cortamos las alas a un hij@, tampoco a un amig@o, pero sin embargo si lo hacemos con los compañeros. No lo entiendo.

Me gusta la idea de hacernos crecer entre todos, tengo la convicción que existe un potencial ilimitado de las personas, en una genialidad no explotada, todos nosotros podemos hacer mucho más de lo que creemos y existe mucho talento que no se está aprovechando en las organizaciones.

Y esto es una creencia, una convicción que empodera, que me hace crecer a mi y a los demás. Y si como líder miro a las personas que me rodean desde esta convicción, sacaré mucho más de ellas, porqué confío que pueden desarrollar este potencial, en beneficio a uno mismo y al del equipo. Y es que de esto se trata, crecernos como personas, hacer cosas extraordinarias y como consecuencia obtener mejores resultados para la empresa.

Si realizo este cambio consciente de mirada, tendrá grandes consecuencias en mi forma de expresarme, de hablar, de comunicarme, y sin duda alguna, las otras personas lo percibirán, generando la confianza necesaria que será un motor de motivación para conseguir nuevos retos y a la vez estaremos generando la conexión deseada.

Déjame hablarte del Efecto Pigmalion, éste defiende que las creencias que tenemos influyen en el rendimiento de las personas. Según la creencia que yo tenga, actuaré de una forma u otra y  obtendré unos resultados u otros. ¡Mira este vídeo ¡me gusta como ejemplo!.

¡La creencias son profecías que se autocumplen! Clic para tuitear

Si confío en alguien de mi equipo y creo en su potencial, delegaré en él tareas que le hagan crecer, le acompañaré en el desarrollo como profesional y sin duda obtendremos mejores resultados. Y a la inversa también pasa, si yo no confío en alguien o pienso que no puede hacer según que tareas, ya no delegaré en el, este perderá confianza y lo estaré limitando a lo que yo creo que puede hacer. Yendo, además, en detrimento de todos.

Tus convicciones acerca de tu equipo y lo que puede llegar a ser, determinará, quienes seréis. Clic para tuitear

Así que mi invitación es que empecemos a ver la grandeza de los otros, las fortalezas, las cualidades positivas, invitemos a las personas que están con nosotros a nuevos retos, confiando en ellos y su potencial, comunicando de forma enriquecedora, con energía y pasión hacia lo que hacemos y hacia las personas, y sobretodo, ¡ser el ejemplo de persona que queremos en el equipo!.

Necesitamos cada vez más hacer cosas extraordinarias y con tus palabras y tus acciones puedes llevar a las personas a un siguiente nivel. Esta es tu responsabilidad.

Acabemos con la mediocridad y empecemos a confiar en el poder de la mente. Clic para tuitear

Empieza de nuevo. Curiosea. Mira a tu equipo con una nueva mirada. Y comprueba los resultados. ¿Te atreves?

 

 

habilidades emocionales

¡Yo se que no eres así!

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Yo se que no eres así. Te empeñas en venir cada mañana con esta cara tan seria que mantienes durante todo el día, y que incluso es de mal humor. Fíjate ¡estás todo el día con el ceño fruncido!.

Yo se que no eres así. Haces muy bien todos estos gestos y caras de disconformidad cada vez que te sientes mal por lo que recibes de las personas que están contigo, por las propuestas, por las sugerencias. Así no haces equipo.

Yo se que no eres así. Bajo el miedo del control, te empeñas en asegurarte alguna información, que luego parece que disfrutes utilizándola en contra del otro. Insisto, somos un equipo y la información es de todos, no tuya.

Yo se que no eres así. Sientes que eres el que más trabaja de todos y el que más responsabilidades tienes. Cada uno de nosotros tenemos nuestras tareas y nuestro tiempo también es limitado.

Yo se que no eres así. Te pierdes -por tu voluntad de estar mal- todo lo bueno que te ofrece tu entorno. ¡Incluso la queja se hace extensible a actividades que sabes que disfrutarías!

Yo se que no eres así.  Te quejas por todo y sueles hacerte la víctima. Los demás no son los culpables de tu malestar, ¡tienes en tus manos el poder de sentirte bien!

Yo se que no eres así. Tu sabes de que va todo, cuando alguien falla o algo va mal, ya lo sabías ¿verdad?  Pero aun así decidiste no hacer nada al respeto ni impedir que se tomaran decisiones erróneas. Disfrutas viendo que las cosas vayan mal.

Yo se que no eres así. ¡Y cuanto disfrutas viendo las debilidades del otro en lugar de las fortalezas! y por supuesto compartiéndolas fuera de este entorno para recibir el erróneo consuelo de los demás.

Mi pregunta es ¿porque te empeñas en estar en ese estado si yo se que no eres así?

Carta de un compañero a otro (que según dicen, es tóxico, aunque yo también se que no es así).

 

Voy a compartir algo contigo ¡nuestro estado natural es estar bien, ser felices! Se que sabes estar bien, te he visto cuando estás cómodo, a gusto, relajado, con los tuyos. Dando lo mejor de ti, para ti y para el otro. ¿Porque aquí, que pasamos tantas horas juntos no eres el mismo? ¿Que te lo impide?

Somos pura grandeza y felicidad, y si a veces no nos comportamos como tal, es porque no queremos sufrir, estamos sintiendo un dolor y esta es nuestra respuesta emocional, totalmente ida de nuestro control. Y que además, te hace más daño. No dejes que te encarcele tu mente, los pensamientos negativos nos hace pequeños y nos impiden sacar nuestra grandeza y estar bien con los demás. Esto es inteligencia emocional: siento una emoción y la gestiono, pero siempre por mi bien  y el de los demás.

¿Piensas que en la empresa no tienes porque hacer amigos ni disfrutar? Reflexiona a ver que te aportan estos pensamientos, porque sin duda te llevan a actuar de una forma antinatural. Y esto es muy, pero que muy cansado.

Hay que hablar, comunicarnos con gente como tu y ayudarte a crecer. Pero no te equivoques, no es tan sólo nuestra responsabilidad, no te podemos acompañar si tu no quieres en este cambio. La decisión es tuya.

Nuestra actitud es nuestra responsabilidad. Podemos hablar de motivación, pero primero va la automotivación, podemos hablar de tus derechos, pero ¿que me dices de la ley de la reciprocidad? No estás tu haciendo un favor a la empresa, ni ella a ti, el acuerdo es mutuo y esto es un ganar-ganar.

Las habilidades emocionales las podemos adquirir, no es un talento innato, y nuestro éxito profesional (y personal) recae en el dominio de estas (un 67% vs a la inteligencia intelectual que es de un 33%). Así que no me sirve el “yo soy así”. Y si es lo que piensas, ¡recuerda que puedes cambiar!

Citando a Viktor Frankl, no podemos cambiar muchas veces la realidad que vivimos, pero si es nuestra libertad, elegir como nos sentimos y que acciones tomar.

Y recuerda, la felicidad es el estado natural de la mente, así que te invito a que te dejes en paz y empieces a vivir bien, lo mereces. Déjate de rollos mentales y vive, joder.

Y si llegado a este punto, sigues pensando que todo esto no va contigo, que tu tienes toda la razón, que el resto está conspirando contra ti,  ¿Que haces en este lugar?. Coge y lárgate a otro sitio donde seas feliz, porque no merceces sentirte así y porque yo se que no eres así.

 

 

Simplemente, sé tú.

Y hoy, más que nunca, te digo… ¡Sé tu!

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Simplemente, sé tu.

 

Porque cuando eres tu, te conectas con la esencia, la fortaleza y la belleza, y te permites admirar la tuya y la de los demás.

Porque cuando eres tu, recuperas la espontaneidad de cuando somos niños, vives el presente y creas momentos únicos.

Porque cuando eres tu, te alías con tu confianza y tu amor, brillas, sonríes e iluminas todo en cuanto está a tu alrededor.

Porque cuando eres tu, te escuchas y te respetas, te permites regalarte lo mejor, y aquí abandonas tus miedos para fortalecer tu actitud para perseguir tus sueños.

Porque cuando eres tu, entregas siempre lo mejor de ti y desatas toda tu creatividad y tu talento.

Porque cuando eres tu, te crees quien eres y los límites que te has puesto hasta el momento se hacen pequeños.

Porque cuando eres tu, te atreves a hacer lo que realmente te hace vibrar y el disfrute se refleja en tus ojos. ¡Vives!

Porque cuando eres tu, te conectas a la vida con pasión, y así encantas y enamoras.

Porque cuando eres tu, te mimas, te amas y te aceptas, y ello se refleja en el ser que puedes llegar a ser.

Porque cuando eres tu, te liberas de la presión de ser lo que otros opinan y esperan, viviendo tu vida.

Porque cuando eres tu, te regalas tu mejor de las actitudes creando tu vida, al final nadie morirá por ti.

Porque cuando eres tu, te permites brillar y ser auténtico, inspiras y dejas huella a los que te rodean.

Porque cuando eres tu, eres flexible, te alineas y te equilibras, se reducen los obstáculos y todo fluye.

Porque cuando eres tu, se diluyen las preocupaciones, los miedos y los prejuicios. Llevas demasiado tiemo con ellos ¿no?

Porque cuando eres tu, te atreves a salir de la zona de comodidad y te permites que sucedan las cosas mágicas.

Porque cuando eres tu, te alineas con tu destino y te atreves a amarlo y a crearlo.

Porque cuando eres tu, le sumas a la vida, le sumas a la gente y te sumas a ti.

 

¿Y si te dejas de historias?

Simplemente, sé tu.

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