El poder del FEEDBACK

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Hoy te voy a retar a que utilices una de las herramientas más potentes que conozco para la evolución personal y profesional: el feedback. Feedback es un término inglés que significa retroalimentación, es decir, es una respuesta, una opinión acerca un asunto o una situación.

Y te estarás preguntando ¿para que queremos el feedback de una situación? La respuesta es muy clara: para evolucionar. Pues a veces nos perdemos en teorías generalistas, en confiar en nuestra manera de hacer, en sólo ver y comprender nuestro punto de vista ¡y nadie mejor que la gente que nos rodea para que nos de su opinión y así abrir los ojos, aprender y crecer!

Ahora bien, tenemos que tener en cuenta, que con el feedback, existen muchísimos puntos de vista sobre ello y muchas maneras de utilizarlo. Podemos dar y recibir feedback para no repetir errores y mejorar, podemos dar y recibir feedback para apuñalar verbalmente a un compañero, podemos dar y recibir feedback como respuesta reactiva emocional y con mala intención, o podemos dar y recibir feedback para seguir creciendo, entre otras.

Así que mi propuesta es que antes de hacer uso de esta herramienta para el crecimiento -y no pierdas de vista este enfoque porque quizás es lo más importante-, tengamos en cuenta algunos detalles. El feedback bien utilizado nos ayudará a generar conexión y relaciones basadas en la confianza en nuestro equipo.  Y para ello vamos a sentar unas bases para utilizarlo. Comparto contigo algunos elementos que debemos tener en cuenta:

Si eres el emisor del feedback, asegúrate de…

  1. Dar el feedback para una evolución, para una mejora, para hacer crecer siempre al otro. Y no perder este punto de vista, no vamos a retraer nada.
  2. Damos el feedback desde el respeto y la asertividad. Es decir lo vamos a hacer de una manera auténtica, pero siempre sosteniendo a la otra persona.
  3. Dar el feedback cuando estés tranquilo, no en caliente. No cuando estés enfadado o disgustado por alguna situación en concreto.
  4. Conectar con la mirada y con el corazón con la persona a quien le vayas a dar feedback, si el otro lo percibe, estará mucho más abierto para recibirlo.
  5. Céntrate en los hechos, no en interpretaciones ni en las personas. Además exprésalo desde tu necesidad, como te sientes tu.
  6. Busca el momento adecuado, y ten en cuenta los estados anímicos de ambos interlocutores.

Si eres el receptor del feedback, asegúrate de…

  1. Ten la mente abierta para aceptar que existen diferentes puntos de vista.
  2. Ten una actitud humilde y utiliza la información para crecer, ¡está en tus manos!
  3. No te lo tomes personal, no están criticando tu ser (además tu también lo basarás en hechos si eres el emisor).
  4. Tómate el feedback como una oportunidad brutal de crecimiento, una oportunidad de mejora.
  5. Agradece que te estén dando esta valiosísima información.
  6. No te justifiques en cada punto, simplemente escucha con muchísima atención.
  7. Una vez finalizado el feedback, analiza la información y lleva a la práctica aquellas acciones que creas conveniente.

 

Y ahora, veamos un ejemplo de como dar este feedback. Pongamos que eres líder en un equipo y quieres evolucionar con tu liderazgo. Sabes que realmente quien te puede dar un punto de vista muy potente es tu propio equipo, así que además de leer y formarte para un liderazgo auténtico, le dices a tu equipo que te de feedback acerca tu liderazgo, ¡quien mejor que ellos! Pero antes cúentales unos pasos y diles que quieres recibir el feedback con mucho mimo (¡si, si! con muchísimo amor). Y ahora entenderás el porqué. A mi me lo enseñaron dos grandes maestros, Josepe García y Miguel Ángel Romero, y yo -años después- sigo utilizándolo.

 

M-I-M-O son los cuatro pasos que vamos a seguir:

M (de Mantener) ¿Que Mantengo en mi liderazgo? Aquí se expone todo aquello que gusta, todo lo positivo que hay en la situación, lo que debe mantenerse acerca el asunto. Veamos ejemplos. <Mira, Bruna, me encanta la pasión que nos transmites en tu día a día, tu energía, como te expresas incluso en los mails, el brillo en tus ojos cuando nos explicas el nuevo proyecto en el departamento..>, otro ejemplo, <Pues yo lo que mantendría de ti, Javier, son las reuniones semanales donde nos cuentas los objetivos de esta manera tan clara y motivadora>, y otro, <Carlota! sabes empatizar, en el equipo percibimos que nos entiendes, y esta es una de las cosas que más valoramos de ti, no cambies esto ¡por favor!>.

I (de Incorporar) ¿Que Incorporo en mi liderazgo? En este apartado se transmite que incorporar las siguientes veces. <Bruna, como líder que eres, necesito que incorpores dinámicas para la cohesión de nuestro equipo, estamos todos muy dispersados, cada uno mira por lo suyo y esto nos hace perder el tiempo>, otro ejemplo, <Javier, necesito que confíes más en mi, esta mañana has manifestado dudas sobre si alcanzaré los objetivos o de como hago las cosas, y esto no me ayuda a ser mejor profesional>, y por último, <Carlota, incorporaría el ofrecer información más clara y transparente sobre donde estamos en cada reunión de final de mes>.

M (de Mejorar) ¿Que Mejoro en mi liderazgo? Aquí se dice lo que ya se está haciendo, pero existe una oportunidad de mejora. <Bruna, están genial estas reuniones para dar espacio a la creatividad, pero que te parecería si las mejoramos con un plan de acción, con fechas concretas y responsables de aplicación?>, <Javier, están genial las instrucciones que recibimos por tu parte, pero siento que podrías decirlas con más exactitud, fíjate esta mañana, hemos visto que el problema era el desconocimiento por nuestra parte!>.

O (de Omitir) ¿Que Omito en mi liderazgo? En este último apartado se invita a expresar lo que no deba hacerse, o deba volverse a dar en futuras situaciones. <Bruna, no me gusta que me digas todo lo que hago mal y que soy un desastre en público, como has hecho esta mañana, pierdo la confianza en el equipo>, <Javier, omitiría todo aquello que haces tu, pero que si lo hacemos nosotros te enfadas, por ejemplo, la falta de puntualidad en las reuniones>.

¡Te invito a su aplicación! Me parecen unos pasos sencillos y a la vez muy potentes 😉

¡Hay algo que también quiero añadir! El feedback a veces lo das y a veces lo recibes. Es la perspectiva del otro, no siempre tenemos que estar de acuerdo, comprarlo, no es lo que tenemos que cambiar, ni mucho menos. Aun así tener esta información es valiosísima para poderla analizar y ver como mejorar. Yo puedo tener la impresión de ser un tipo que escucha siempre, y mi equipo no lo percibe o conocer a través del feedback que mi equipo necesita oir atributos positivos y yo desconocerlo.

Este post está enfocado, por los ejemplos, a un líder que tenga personas a su cargo. Aun así, puedes aplicar el poder del feedback en muchísimos casos, como ser un mejor compañero, una mejor pareja, un mejor amigo, un mejor hermano, en fin, en cualquier área en tu vida, y también en situaciones concretas, como mejorar la próxima reunión de creatividad, un informe mensual o la comunicación con tu equipo.

¡Me encantará leer tu opinión al respeto!

Y si te ha gustado, no dudes en compartirlo con tu tribu. ¡Mil gracias por estar siempre aquí!

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Tu tienes el poder del cambio ¡Wake Up!

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Wake Up!

Cuando me refiero a Wake Up! me estoy refiriendo a un despertar, a cambiar aquello que no nos gusta, a crear nuestra realidad, nuestras situaciones cotidianas, nuestra vida.

Wake Up!

A vivir más conscientemente y a dejar de un lado la queja constante y el victimismo y empezar a crear. Es nuestra responsabilidad crear nuestra historia.

 

Imagínate la siguiente situación, muy habitual en las relaciones…

Estás con alguien y tienes muchísimas ganas de compartir una anécdota que te ha sucedido. Tiene que ser en este momento (es tu necesidad), cuando quieres y de la manera que quieres. La otra persona no te presta el caso que tu esperas. Tu pensamiento, como muchas veces hacemos, es egoísta y muy víctima, te sienta mal no recibir la atención deseada y culpas al otro, por supuesto, de tu malestar. Él no debería ser así. Te debería estar haciendo caso a ti.

¿Y que haces para cambiar la situación? NADA. Sólo quejarte, victimizarte, lamentarte por lo ocurrido, cerrarte en banda con tus pensamientos, y enfadarte. Entrar de lleno en un bucle (¡donde quizás el otro ni sabe que está metido!) y sin hacer nada al respeto.

Puedes elegir entre dos acciones. Una, cambiar la situación, teniendo claro cual es objetivo e insistir en él. Ahora bien, debes actuar con todas tus fuerzas para provocar la situación deseada, y requiere empeño por tu parte. O bien, la opción dos (muy común), no hacer nada y con ello provocar que se intensifique la situación que no quieres. Con tus pensamientos y tu victimismo, sólo consigues más distanciamiento.

 

Wake Up!

En lugar de regocijarnos en nuestro malestar podemos provocar un cambio en una situación. Podemos elegir este cambio (¡con esfuerzo!) o seguir culpando al otro. Está en nuestro poder persuadir al otro, entusiasmarle con nuestra idea, hacer que se interese por nuestra historia. Tenemos las herramientas, y haciendo uso de ellas, la historia cambia. Si o si. Pero el victimismo es más cómodo. En él nos escaqueamos, eludimos nuestra responsabilidad, que es hacer que las cosas sucedan.

 

En la empresa también suceden situaciones así. En lugar de llevar a la otra parte (compañero, jefe, cliente…) hacia donde yo quiero y crear esta realidad deseada, lo que hacemos es alimentar aquello que nos disgusta y potenciar aquello que no queremos.

Algún caso…

<¿Tengo una idea genial! ¡Se que va aportar una mejora en la empresa! La presento al responsable del desarrollo y para esta persona, ahora no es una prioridad. Me quejo, que en mi empresa no se puede aportar ideas, que no es creativa ni innovadora y ya no propongo más. El Wake Up! es cambiar la manera de vender mi idea, ¿quizás no la he hecho atractiva? ¿Quizás ha faltado información para venderla mejor? Si no provoco con mi entusiasmo la situación deseada, lo que estaré haciendo de nuevo es victimizarme y culpar al otro del no-cambio. Wake Up! Es insistir en aquella idea que yo creo buena para provocar lo que quiero, en este caso, innovar y mejorar en mi empresa.>

Otro…

<Mi jefa no me presta la atención que yo quiero, ella siempre va a su rollo y no está pendiente de mis necesidades. Puedo, alimentar mi victimismo, culpabilizar a la otra parte y callarme, además de poner mala cara, tener una actitud poco receptiva hacia ella, donde seguro que nada va a cambiar, y además puede empeorar. O bien puedo llevar la atención de mi jefe hacia el lugar donde yo quiero estar, con la actitud deseada para ambas, y así vencer esta situación perdedora. Si me quedo en el victimismo, lo único que hago es distanciarme más. ¿Es lo que quiero? Para nada, de hecho es de lo que me estoy quejando.>

Un último…

<Estoy preocupado porque las cosas en la empresa no van bien y puede que se planteen prescindir de mi. Tengo de nuevo dos opciones, una entrar en mi bucle y actuar en base a mis pensamientos, me van a echar, para que matarme, no voy a dar lo mejor de mi, empiezo a buscar otras alternativas, me desmotivo… O bien, actuar para que no ocurra, dando lo mejor de mi, comprometiéndome con el proyecto, ponerle de nuevo pasión en mis tareas, y un largo etc. que sin duda provocaría un cambio favorable>

¿Te sientes identificado con alguno de los ejemplos? ¿Crees que se dan y que nuestros comportamientos influyen en cambiar los resultados?

 

¡Yo tengo comprobado que si!

Primero tenemos que estar convencidos que tenemos el poder de generar un cambio en todas las situaciones que nos suceden, asumiendo que somos co-creadores siempre de nuestra realidad y además saber que esta es nuestra responsabilidad.

Decidir con que opción me quedo, si es con la ganadora, debemos centrarnos en el resultado deseado y enfocar nuestras acciones hacia ellos. Y para ello debo dejar de quejarme, victimizarme y dejar de culpar al otro.

Wake Up! Es vivir de una manera más despierta, responsable, creando tu realidad y deja de acrecentar los problemas de los que te quejas.

Cambiar siempre requiere un esfuerzo, y tu ¿estás dispuesto a hacerlo? ¡Cuéntame como lo vives tu!

 

 

la mirada interna

Tus expectativas determinan nuestro talento ;)

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Trabajamos en equipos, aunque a veces parece que seamos grupos. ¿La diferencia? La conexión que hay entre las personas que los forman. Y ya sabes, que se del cierto que este feeling se puede (y debe) trabajar, eso si, con esfuerzo.

El liderazgo es una habilidad que no entiende de cargo, me da igual que dirijamos equipos o no, lo que si está claro es que trabajamos siempre con más personas.

Y la mirada es la clave, no la mirada física (que también) sino la mirada interna en la que proyectas tu grandeza como ser. Asegúrate que así sea, ganaremos todos.

Nos es fácil ver en los otros las debilidades, los errores, los puntos negativos, habitar en la desconfianza, etc. ¿Y que es lo único que ganamos? Hacer grande nuestro ego, y sólo a veces. Y hacer pequeño al otro, como persona y como profesional. Reside aquí una muestra de miedo y/o envidia, demasiado extendida en las organizaciones.

Lo proceso lógico en la naturaleza es el crecimiento, no le cortamos las alas a un hij@, tampoco a un amig@o, pero sin embargo si lo hacemos con los compañeros. No lo entiendo.

Me gusta la idea de hacernos crecer entre todos, tengo la convicción que existe un potencial ilimitado de las personas, en una genialidad no explotada, todos nosotros podemos hacer mucho más de lo que creemos y existe mucho talento que no se está aprovechando en las organizaciones.

Y esto es una creencia, una convicción que empodera, que me hace crecer a mi y a los demás. Y si como líder miro a las personas que me rodean desde esta convicción, sacaré mucho más de ellas, porqué confío que pueden desarrollar este potencial, en beneficio a uno mismo y al del equipo. Y es que de esto se trata, crecernos como personas, hacer cosas extraordinarias y como consecuencia obtener mejores resultados para la empresa.

Si realizo este cambio consciente de mirada, tendrá grandes consecuencias en mi forma de expresarme, de hablar, de comunicarme, y sin duda alguna, las otras personas lo percibirán, generando la confianza necesaria que será un motor de motivación para conseguir nuevos retos y a la vez estaremos generando la conexión deseada.

Déjame hablarte del Efecto Pigmalion, éste defiende que las creencias que tenemos influyen en el rendimiento de las personas. Según la creencia que yo tenga, actuaré de una forma u otra y  obtendré unos resultados u otros. ¡Mira este vídeo ¡me gusta como ejemplo!.

¡La creencias son profecías que se autocumplen! Clic para tuitear

Si confío en alguien de mi equipo y creo en su potencial, delegaré en él tareas que le hagan crecer, le acompañaré en el desarrollo como profesional y sin duda obtendremos mejores resultados. Y a la inversa también pasa, si yo no confío en alguien o pienso que no puede hacer según que tareas, ya no delegaré en el, este perderá confianza y lo estaré limitando a lo que yo creo que puede hacer. Yendo, además, en detrimento de todos.

Tus convicciones acerca de tu equipo y lo que puede llegar a ser, determinará, quienes seréis. Clic para tuitear

Así que mi invitación es que empecemos a ver la grandeza de los otros, las fortalezas, las cualidades positivas, invitemos a las personas que están con nosotros a nuevos retos, confiando en ellos y su potencial, comunicando de forma enriquecedora, con energía y pasión hacia lo que hacemos y hacia las personas, y sobretodo, ¡ser el ejemplo de persona que queremos en el equipo!.

Necesitamos cada vez más hacer cosas extraordinarias y con tus palabras y tus acciones puedes llevar a las personas a un siguiente nivel. Esta es tu responsabilidad.

Acabemos con la mediocridad y empecemos a confiar en el poder de la mente. Clic para tuitear

Empieza de nuevo. Curiosea. Mira a tu equipo con una nueva mirada. Y comprueba los resultados. ¿Te atreves?

 

 

Objetivos vitales y/o profesionales ¿SI o NO?

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¿Quien hay en la sala que tenga objetivos vitales y/o profesionales marcados para los siguientes 1, 3, 5 ó 10 años? (Que tipo de persona quiero ser? Que quiero haber conseguido? En que quiero estar invirtiendo mi tiempo? Donde quiero vivir y como? Donde quiero estar trabajando? Que cargo quiero tener? Con quien quiero compartir mi vida? Que bienes quiero poseer? Que experiencias quiero haber vivido?…) Son preguntas que a veces realizo en los trainings, y que sus respuestas nos ofrecen una hoja de ruta con la cual alinear nuestras acciones ¡que magnífico manual!, ¿verdad?.

Siendo conscientes que es una guía extraordinaria para dirigir nuestras vidas, generalmente ante la pregunta, suelen levantar la mano ninguna o alguna de las personas, y cuando esta última se da acostumbra a ser una minoría, a veces se ha realizado porque el participante ha realizado alguna formación o programa de desarrollo personal/profesional o ha leído algún libro que le ha despertado este interés, pero después no se han seguido revisado, actualizando y ajustando. No sirve de nada enterrar una lista de objetivos en un cajón.

El otro día en las redes, leí una pregunta sobre si debíamos tener objetivos vitales y profesionales definidos. ¿Existe una respuesta correcta para esta pregunta? ¡Pues si, existe! y es que bajo mi punto de vista, todas lo son siempre que sea una respuesta consciente.

Veamos las dos respuestas posibles: 

-SI-

Tener los objetivos (¡por escrito! porque así dejan de ser un ideal para pasar a ser objetivos reales) es una herramienta que invita a la persona a mejorar, a la evolución de competencias personales, a tener una hoja de ruta a seguir y poder definir la estrategia para conseguir los mismos. Es decir, tener unos objetivos te acerca a ellos y favorece la creación de una vida deseada y plena. Decidimos conscientemente ser proactivos con nuestras vidas.

Si decides esta opción, te invito a crecerte (no des espacio a los miedos, confía en ti mismo, y rétate y supérate). Nadie te asegura el éxito de conseguir los objetivos (aunque marcarlos sea un paso indispensable para ello), pero tu evolución como persona y/o profesional está asegurada, pues será necesario una versión mejorada de tu yo actual). ¡Así que siempre estarás ganando!

«Cualquier cosa que la mente pueda concebir o crear, se puede lograr» Napoleon Hill

Mi experiencia personal me dice que cumplir con aquello que debo hacer para conseguir mis objetivos me lleva a la plenitud, además de facilitarme la toma de decisiones y darme motivación para el día a día. Habría que revisar los objetivos en el caso de causar estrés o ansiedad.

 

-NO-

No querer marcarse objetivos es otra elección (y la más habitual), <no quiero una vida tan planificada>, <prefiero vivir el presente>, <no quiero ser una maquina>, <quiero fluir>. Estas respuestas las obtengo también a menudo en los programas, también correctas, siempre y cuando entendamos que en el vivir sólo el presente se pueden dar muchas situaciones no esperadas que se deriven de nuestros actos, y debemos trabajar la aceptación plena de lo que nos traiga la vida. Decidimos conscientemente ser reactivos con nuestras vidas.

Bajo mi visión, es un tanto arriesgado, muchas veces escucho <a mi me hubiera gustado ser, conseguir, tener…> ¿y que pasó? ¿porque no lo conseguiste? Porque no tuvimos un plan e hicimos lo que debíamos para conseguirlo. Trabajar la aceptación plena de lo que la vida te traiga, vivir plenamente y no caer en el victimismo de no llevar la vida esperada es tu reto si eliges esta opción.

«Si no sabes donde vas, cualquier camino te llevará allí» Alicia en el país de las Maravillas

¡Ojo! Puede que tus pensamientos sean <para que fijarlos si no los voy a conseguir>, <tengo miedo a la frustración>, <seamos realistas, yo no puedo conseguir esto o aquello>. En este caso, reconoce tu miedo y empodérate, si es el caso, el reto es gestionar la confianza, la autoestima, la seguridad y a la vez, los miedos y la frustración. Todo ello sólo te paraliza y te invita a la no acción a aquella vida que te satisface.

 

¡Ambas opciones  están bien siempre y cuando sea una elección consciente! Celebra cada paso que vayas dando, y sea cual sea tu decisión toma consciencia que estás creando tu vida, que al fin y al cabo es lo más importante que tienes.

«No somos producto de nuestras circunstancias. Somos producto de nuestras decisiones» Stephen Covey

Y tu, ¿que opción prefieres? ¡Te invito a dejar tu comentario! Me interesa muchísimo 😉

¡Mil sonrisas!

 

Empoderar a través del lenguaje positivo

10 Claves para empoderar a través del Lenguaje Positivo

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El lenguaje que utilizamos es un reflejo de nuestro interior, de nuestros pensamientos y emociones, y nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Es por ello, que a partir de cambiar algunos hábitos en nuestra forma de expresarnos, hará que se creen en nuestro cerebro nuevas conexiones neuronales que nos acerquen a los objetivos y realidad deseada.

El lenguaje es una poderosa herramienta para dar espacio a la fuerza, a la actitud, al optimismo, y nos sirve para empoderarnos (hacernos crecer) a nosotros y a los demás, cuando lo empleamos como recurso en la comunicación.

Además, utilizando estas técnicas seducirás a tu público, y tanto el empoderar y el influir son habilidades que debe dominar un buen líder.

Comparto en este post 10 claves que pueden transformar nuestro interior. El vocabulario nos define, el vocabulario transmite, ¡hagamos que sea poderoso!

1

Elogia. Contempla lo positivo en los demás y emítelo, haz visibles y grandes las habilidades y las fortalezas. Empodera y transmite grandeza, contemplando la belleza en uno mismo y en el otro. Abandonemos esta tendencia tóxica que tenemos en fijarnos en lo negativo, a través del lenguaje debemos sumar, no restar. Elogia atributos «que bien se te ve hoy», las habilidades «has hecho un buen trabajo», los logros «sigue así, a por el siguiente», etc.

2

Respeta. Aferrarte a tu realidad y defender siempre tu razón, te cierra a nuevas oportunidades y te aleja del otro. Podrás o no coincidir, pero las otras opiniones son tan respetables como la tuya, acéptalas y valóralas. Utiliza frases como «está muy bien tu idea y que te parece si…» en lugar de un «no estoy de acuerdo». Empatizar con la gente es un recurso que puedes utilizar, ponerte en el lugar del otro y ver su intención positiva existente en cada acto.

3

Enriquece. Utiliza expresiones con palabras ricas y llenas de energía como «solución, reto, suma, crece, aprendizaje, proactividad, posibilidad, aportación…» así como exclamaciones como «genial, excepcional, extraordinario…» y verbos que empoderen «potenciar, crecer, construir…». Enriquece incluso cuando las situaciones no sean las esperadas, sácale peso a los errores y enfócate a la solución y al aprendizaje, «se nos presenta una oportunidad», «ante este desafío«.

 

«El lenguaje es el vestido de los pensamientos»

Samuel Johnson

4

Responsabilízate. Exprésate desde una postura de responsabilidad, en primera persona y formando parte de la solución. A parte de transmitir compromiso emitirás señales que tu formas parte de la solución y estás dispuesto a mejorar, a evolucionar. Evita las quejas hacia los otros, la culpabilidad y el victimismo, las frases como «es que ellos no venden» o «me están agobiando» denotan culpabilidad y queja, cámbialas por «tenemos un desafío, ver como apoyar para vender más» o «ante esta situación yo decido actuar así».

5

Evita la mediocridad. Deja de utilizar palabras perdedoras, términos pobres y faltos de energía como «fracaso, problema, lucha, dificultad, queja, amenaza, destruir…». Cuida también las palabras que crean barrera como las agresivas o de ataque pues lo que conseguirás es estar en desintonía con el otro. Son palabras que empobrecen o empequeñecen tanto a ti como a los demás. No insultes, no critiques, los términos ofensivos sólo crean barreras y malestar.

6

Toma conciencia de tus coletillas. Elimina aquellas que sean negativas. Hay algunas personas que por inercia, por respuesta regalan el «no». ¡Aunque quieran decir si! Y empiezan sus frases con negatividad, reduciendo al otro y transmitiendo que no sabe, está equivocado o no tiene razón. Otras muletillas utilizadas que puedes cambiar son el «pero» por un «si y además»o el «para» por un «, «haremos este informe para presentar» lo podemos cambiar por «haremos este informe y presentaremos» que ya implica pasar a la acción y nuestro compromiso en realizar la tarea.

7

Haz preguntas en lugar de ordenar. De este modo estarás compartiendo con el otro un espacio de apertura donde son bienvenidos diferentes puntos de vista y el respeto está presente.«¿Que te parece si…?» en lugar de ‘tienes que hacer esto‘, te dará complicidad y el otro sentirá que forma parte de la decisión, no siendo vista como una imposición por lo que mejorará su grado de receptividad y voluntad para participar.

8

Formula en positivo. Una frase tan común como un «y no te olvides de» incita a la desconfianza y en este caso al olvido. Pues si yo te digo que no pienses en un elefante rojo ¿que es lo que pasas por tu cabeza? Al cerebro le gusta lo prohibido, date cuenta y cámbialas por frases positivas.

9

Prioriza los estados anímicos que quieres sentir. Si estoy todo el dia diciendo que estoy cansada, estaré más cansada, y si ando todo el día diciendo que estoy agobiada, estaré más agobiada…. Así que influye en tu estado de ánimo respondiendo con tu estado ideal, con lo que quieras sentir. Muchas veces cuando nos preguntan acerca de como estamos la respuesta es «mira, vamos tirando, luchando, sobreviviendo, pasando los días», si en lugar de ello respondemos «bien!, a gusto, estupendamente…» estaremos poniendo nuestra mente en este estado.

10

Se curioso. Practica la escucha activa y entregada. Muchas veces el otro habla y nosotros estamos en nuestra mente pensando en lo nuestro. Entre otras, hace que las respuestas sean superficiales y no podamos profundizar en la conversación. Enfócate en el otro y no en ti mismo. Muestra interés por los deseos de la otra persona. Refuerza el mensaje del otro, «como tu bien dices», «se que te gusta», etc.

 

Y todo ello transmitido con mucha pasión, amor, compromiso, autenticidad, energía, positivismo, inspiración y entusiasmo. ¡Emociona! Se alegre y amable. Nos gusta rodearnos de gente con estos atributos, ello te acercará a las personas y resultarás inspirador, habilidades del buen líder. Y añádele una sonrisa sincera y siempre dirígete a las personas por su nombre, es la melodía más hermosa que a cada uno nos gusta oir.

¿Lo entrenamos?  ¡Atrévete!

¡El tamaño SI importa!

¡El tamaño SI importa!

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¿Quien ha dicho que el tamaño no importa? No estoy de acuerdo. ¡El tamaño SI importa!

Llega un nuevo año, y como es habitual, nos marcamos nuevos objetivos, nuevos propósitos, nuevos deseos, y además con la convicción de que este año SI.

¿Acaso este año va a ser diferente de los otros? ¿Acaso este año todos los planetas se han alineado para que sea todo más fácil? Seamos realistas, este año va a ser igual que todos los demás, si a estos objetivos no les sigue una acción.

¿Que es lo que pasa? ¿Porque no conseguimos aquello que deseamos? ¿Porque racionalmente lo tenemos todo muy claro pero nos falta actitud para conseguir aquello que nos planteamos? ¿Porque? ¡Porque el tamaño SI importa! Nuestro objetivo, nuestro propósito, nuestra deseo tiene que ser muy grande.

Pero cuando hablo de grande, no hablo de un objetivo inalcanzable, hablo de la energía, de la pasión, hablo de que el objetivo nos ponga, de que cuando pensemos en él sintamos el mariposeo en el estómago.

¿A caso nunca has tenido esta sensación? Si, seguro que sabes de lo que hablo. Pues el objetivo que nos marquemos debe alcanzar esta magnitud. Si no, déjalo, no lo vas a conseguir.

Porque repito, ¡el tamaño SI importa! Cuando mi objetivo, mi propósito, mi deseo, me conecta con lo mejor de mi y con este anhelo de conseguirlo, los obstáculos se minimizan y las oportunidades para que se acabe cumpliendo, crecen.

¡Así que manos a la obra! ¿Lo primero? Conecta con tu propósito y su grandeza, y piensa porque eres merecedor de él, que es lo que pasaría si lo consiguieras, siente porque este propósito te pertenece y conecta con el para que del mismo.

En segundo lugar, empieza a creer que el éxito (entendido como el logro del objetivo) no está en manos de unos elegidos, pues el éxito está en manos de quien está dispuesto a hacer todo por conseguir su propósito. Plantéate, ¿que estás dispuesto a hacer para conseguir tu propósito? ¿Que nuevos hábitos necesitas adquirir? ¿A que estás dispuesto a renunciar para poder ir a por él?.

La tercera posición la ocupa el desarrollar ese sentimiento de certeza que lo puedes conseguir. ¿Como? Trabajando tu autoestima, ¡quiérete de una vez!, siente la seguridad y desarrolla tu mejor versión. ¿Que habilidades necesitas para optar a tu propósito? Confía en que ya las tienes, y ahora hace falta trabajarlas y desarrollarlas. Como cita Mario Alonso Puig, «no bajes tus sueños a la altura de tus capacidades aparentes, al contrario, deja que tus capacidades suban a la altura de tus sueños». Así que ¡crécete!

Y por último, márcate un plan estratégico, lo más detallado posible, con todas las acciones que debes hacer, por prioridades y con fechas, y comprométete contigo mismo para ir cumpliéndolas con los plazos marcados. Si el tamaño de tu propósito es grande y sientes el cosquilleo, ya no hay lugar para las excusas, ¡pasa a la acción!

Lo fácil es la rutina, lo fácil es dejarnos llevar, lo fácil es vivir por inercia, lo fácil es no pensar. ¿Quieres esto? Tú mismo.

Yo sé que tu lo vales, que tu lo mereces, que tu puedes ir detrás de tus sueños, eso si, ¡faltan muchos huevos para ir a por ellos! ¿Los tienes? ¡Pues muévete!

¡Porque el tamaño SI importa!

Millennials ¡Y es que es cuestión de actitud!

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Ayer asistí en una interesante formación de márqueting sobre nuevas tendencias y comportamientos, en este caso era acerca los millennials, la generación Y que abarca a los jóvenes nacidos entre el 1980 y el 2000.

Personalmente, estoy a tan sólo 29 días de ellos (nacida en diciembre del 1979), aun así, somos muchos los que compartimos sus ideales como la actitud, el reto, la proactividad, el propósito, la pasión, la rebeldía, ¿te resuena alguno de ellos?
1

Tienes claro tu propósito de vida y has convertido tu pasión en tu trabajo. Confundes los límites de lo personal y lo profesional pues ambos van muy alineados. Haces lo que te apasiona, lo que te hace feliz. Has conectado pasión y trabajo. Eres el administrador de tus propios horarios (por cierto, nada convencionales).

2

Vives el presente. Vives plenamente todos y cada uno de los días. Carpe Diem. Disfrutas de nuevas experiencias. Te adaptas a un presente que va a toda velocidad. Eres flexible. Disfrutas con el cambio. Tomas decisiones rápidas. Disfrutas del camino (y no del destino final). Ves siempre nuevas oportunidades. Esperas resultados inmediatos. También eres impaciente.

3

Te gusta la cercanía. La transparencia y la autenticidad. Descuidas los formalismos prefiriendo el tu a tu. Eres informal y rebelde por naturaleza. Opinas y formas parte de la realidad. No te gustan las jerarquías, prefieres la igualdad y el respeto mutuo. Te gusta lo colaboración y la cooperación. Te gusta compartir espacios, también los de trabajo. Entre todos sabemos más.

4

Eres proactivo. Te sientes vivo aportando. Emprendedor. Te gusta confiar y apoyar nuevos modelos de negocios. Pruebas nuevos productos. Te gusta estar al día de las nuevas tendencias. Redefines productos y servicios a las necesidades de hoy. Sigues marcas de manera incondicional. También amas la responsabilidad social.

6

Te importa tu bienestar mental (puede que incluso más que el físico). Te gusta evolucionar y crecer. Eres seguro y confías en ti. Sabes que tienes potencial. Sabes que es cuestión de actitud. Tienes grandes aspiraciones. Te pone el reto. También te pone el éxito. Estás presente en las redes sociales.
Y es que muchísimas veces no es cuestión de edad, sino de actitud, ¿tu también eres un millennial?

Propositos

¿Nuevos propósitos? ¡Guía rápida para conseguirlos!

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Dos días… y ¡año nuevo! ¿Ya has hecho la lista de los propósitos que quieres para este 2015? Aquí te va una guía para que este año ¡vayas a por ellos!

Convócate a una reunión contigo mismo (¡y no vale no presentarse!) en aquel lugar que te inspire, ya sea en tu casa, en tu cafetería favorita o en la playa. Antes de empezar la reunión, comprométete contigo, estate dispuesto a realizar lo que haga falta para conseguir tus propósitos, y sobretodo confía en ti y mantén el sentimiento de certeza de que los puedes lograr.

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Empieza con un brainstorming. Haz una lista de aquellos propósitos que quieras llevar a cabo, date 3 minutos y escribe sin filtros, los que te apetezcan. Cuando digo sin filtros es para que te permitas el soñar y no des lugar a tu mente que te venga con las excusas tales como, esto ya los has probado y no funciona, este es imposible, etc. Apunta estos propósitos en tu libreta.

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Escoge los cinco propósitos que más te pongan, aquellos que tengas especial interés en alcanzar, que cuando pienses en ellos te brillen los ojos, los que realmente son importantes para ti que los consigas y visualízate habíendolos conseguido. Obsérvate con el cambio que quieres y quien serás habiendo cumplido los propósitos. ¿Que cambiará en tu vida si los logras? Conecta con el ¿para que lo quieres conseguir?

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Detállalos al máximo que puedas, si tu propósito es hacer ejercicio para llevar una vida saludable, detalla que actividad quieres hacer, cuantos días a la semana, cuantas horas por día, que hábitos y rutinas deberás incorporar y cuales deberás soltar. Recuerda, a la vez que estos propósitos deben ser desafiantes, asegúrate que tengas los recursos (o los puedas adquirir) para alcanzarlos.

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Una vez tengas los cinco propósitos elegidos y les hayas puesto nombres y apellidos para aclarar los mismos, apunta de cada uno de los objetivos de una a tres acciones (¡por pequeñas que sean!) que te acerquen a ellos. Te puede ayudar que sean pequeñas acciones que puedas llevar a cabo sin que te supere tu nuevo planning, y no grandes acciones que vayas a abandonar a la primera de cambio. ¡Un consejo! Deja la excelencia para más adelante, ahora, simplemente actúa.

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¡Pasa a la acción! Y levántate ya. En el momento que hayas llegado a este punto es la hora de ponerte en marcha, me da igual día 30, 31 o 1, pero ya. Sin excusas. Los propósitos no se cumplen muchas veces por la procrastinación, el dejar para otro momento el hacer. La intención no es lo que cuenta en este caso, sólo cuenta lo que hacemos.

 

¿Otro consejo? Persevera y se flexible. Muchas de las acciones o tareas pueden que no salgan a la primera, no te rindas. Tienes 365 días al año para volverte a levantar, 365 oportunidades muy valiosas. Si una de las acciones no funciona, prueba una y otra vez, y si no es la que te acerca a tu propósito ¡cámbiala por otra!.

Es importante también que te concedas la celebración de cada uno de los pasos que vayas haciendo y compartas tus éxitos, te dará una motivación extra para seguir avanzando.

Y sobretodo, pon durante todo el proceso mucho amor, mucha pasión y disfrute en las tareas.

Tu creas tu vida, tu la diseñas. Nunca olvides esto. ¡Atrévete!

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Yo también las he pasado… ¡putas!

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Si, así es, veo que todo es posible. Me gusta ver el mundo así. Me gusta actuar con responsabilidad y hacer lo imposible para que las cosas sucedan. Pero no, nadie ha dicho que sea fácil. No es cuestión de suerte, quizás se puede decir que es cuestión de ganas y esfuerzo. Y aun así, el resultado tampoco está asegurado.

Hoy he publicado un vídeo en las redes sociales sobre el miedo, un video motivacional, cuya voz penetrante me pone las pilas, son videos que empoderan y por esto me gusta compartirlos. Acto seguido he recibido un mensaje con cierto rintintín acerca el mundo de los coaches, al parecer un mundo fantástico y maravilloso y en el cual vivimos sin tocar de pies al suelo. Mi cara ha sido una vez más de sorpresa.

Que yo diga que es posible no quiere decir que vaya a suceder, que yo sea optimista, no quiere decir que las cosas puedan ir mal, que yo decida regalar siempre mi sonrisa, no quiere decir que no sienta tristeza. Nada de todo esto. Pero es una actitud que elijo porque siempre me ha aportado más, me ha permitido crecer y llegar más lejos. Haberme quedado sentada en el sofá, pasando los años y deseando otra vida, esto no hubiera sido llegar más lejos.

No, nadie ha dicho que sea fácil, de hecho se necesitan muchos huevos para seguir adelante con tus sueños, para no rendirse, cuando a veces sería sin duda, la solución más fácil.

¿Que porque no abandonar? Pues afortunadamente esto si que es muy fácil de entender, porque existe una voz interior que nos dice lo que deseamos, y en mi caso, es poner mi grano de arena para hacer que las personas sean más felices, sean más valientes, venzcan sus miedos y luchen por sus sueños.

Sueños. Si, sueños. Lo único que para perseguirlos, a veces tienes que dejar de lado otras acciones (al menos, de forma temporal) las cuales te has permitido durante mucho tiempo y te gustaría seguir haciendo, algo tan sencillo como escoger que comida comprar en el supermercado, ir un fin de semana a la montaña, tomarte unas cervezas con los amigos, comprarte una prenda de vestir que te sienta genial o darle a tus hijos aquello que anhelan. Para mi eso fue lo más difícil. Para ellos si les compensas con tu compañía, puede ser más fácil.

<Hemos perdido tus regalos, Violeta. Pero tan pronto como los encontremos te los vamos a traer>. Esta es la nota que tuve que escribir el día de reyes hace tres años para mi hija Violeta, de entonces 4 años, era el primer año de trabajar por mi cuenta, apostar por mi sueño, y consecuentemente, era un año de no poder pagar las facturas, la hipoteca y demás gastos que puntualmente aparecían en mi cuenta bancaria.

Así que si esto lo veis fácil, me saco el sombrero. Para mi, os aseguro que no lo fue.

Por todo esto y mucho más, doy ánimos a todos los que en algún momento han sentido miedo, como yo, pero a pesar de ello, siguen adelante.

Sigo pensando que no debemos dejar de escuchar nunca nuestro interior. Si algo te llama, ve a por ello. No te rindas.

¡Esto es la vida! Y pienso que vale la pena (y la alegría).

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