Estando sumergida en una lectura de un reputado autor sobre inteligencia emocional en las organizaciones, me he sorprendido una vez más leyendo la palabra normal, para referirse a los trabajadores que pasan desapercibidos versus a los trabajadores extraordinarios.

Llegado a este punto me ha hecho cuestionar el hecho de llamarle trabajador normal, ¿quien decide el que es normal? ¿y si normal es ser un trabajador extraordinario? Aquél que saca su talento, que es creativo, que da lo mejor de si y se entrega a la empresa, para mi este también es normal.

Vamos por partes, si vemos la descripción en la RAE acerca normal figura <dicho de una cosa que se halla en su estado natural>, y la segunda definición <que sirve de norma o de regla> (a la que yo le añadiría para juzgar y limitar).

Así que genial, pues según estas definiciones todavía lo tengo más fácil para desprenderme de la palabra normal, y es que cada día me cuesta más pronunciarla e incluso escucharla, pues a ella siempre le procede un juicio o limitación.

Cuando estamos diciendo normal, por una parte estamos encasillando una persona o una situación entre lo que está aceptado o no, e inconscientemente nos lleva a juzgar según lo que creemos que es correcto y lo que no lo es (y por supuesto, según el paradigma de cada cual, por lo que lo normal para ti no tiene porque coincidir con lo normal para mi). Por otra parte, la palabra normal incita a un prejuicio a lo que es anormal, según la RAE: <que accidentalmente se halla fuera de su natural estado o de las condiciones que les son inherentes>. Comportando todo ello que pensemos siempre a partir de unas convicciones que seguramente ni nos hemos llegado a cuestionar.

 

Aunque las cosas van cambiando y cada vez hay más gente con la miente abierta, todavía existen algunos prejuicios muy estereotipados pero a la vez tan habituales como:

– Se habla de una pareja normal, cuando se trata de una pareja heterosexual, entonces cuando alguien se enamora de una persona de su mismo sexo, o no tiene una preferencia, resulta que ya no se halla en su estado natural?

– Se habla de una familia normal, cuando se trata de un matrimonio con los hijos de ambos y unidos para siempre, entonces familias que no tienen hijos, o que después de una separación se unen y conviven hijos de las parejas anteriores, resulta que ya no se hallan en su estado natural?

– Se habla de un pensamiento, una emoción o una actitud normal, cuando esta coincide normalmente con lo que uno haría, pero que sucede si esta no es igual a la forma que uno reaccionaría?, pues resulta que ya no se halla en su estado natural?

– Se habla de una vida normal, cuando uno vive con unos estándares aceptados a nivel social, pero que pasa cuando uno vive conforme a lo que uno mismo cree y no coincide con el resto?, resulta que ya no se halla en su estado natural?

– Y se habla de un trabajador normal, cuando es un trabajador que cumple con su horario, saca un rendimiénto normal, su productividad está en la media y son además muy obedientes. Entonces los que se atreven a brillar, son asertivos, son proactivos, rinden más y sacan todo su talento, resulta que ya no se hallan en su estado natural?

 

Y ante estas cuestiones ¿quien decidió lo que es normal? La sociedad ha evolucionado, ¿han evolucionado estas ideas? ¿Porque seguimos cual ovejas el rebaño sin cuestionarnos estas preguntas?

 

Por ejemplo, cuando uno hace realmente lo que quiere, se atreve a ser uno mismo, sigue a su corazón, da lo mejor de si, vive como quiere, viste y come como quiere, y no sigue unos estándares, cuando uno realmente es auténtico es cuando se halla en un estado natural, sin miedo a la opinión del resto, y si este lleva una vida que no está acaptada como normal, ¿deja también de ser normal? ¿aún estando en su estado natural?

 

Cada día me resuena menos la expresión, <lo normal es…>, <¡esto no es normal!>, <lo normal debería ser…>, <en esta empresa lo normal es…>. Personalmente la palabra conlleva límites, juicios, conformismo, resistencia al cambio y consecuentemente pérdida de libertad y crecimiento.

 

¿Recursos?

    1. Cuestionar la idea por la que hemos colgado la etiqueta de normal.
    2. Poner conciencia cada vez que hagamos uso de ella y preguntémonos donde está el juicio, el límite y que nos aporta a nosotros mismos y a los demás, en favor de nuestro bienestar y evolución personal.
    3. Eliminar el juicio, cambiando normal por el adjetivo que está sustituyendo en ese momento la palabra normal (por ejemplo, decir una pareja heterosexual en lugar de decir una pareja normal).

 

Nuestro vocabulario tiene un gran impacto en nuestros pensamientos, y estos pensamientos son los que crean nuestra realidad. Por lo que considera que consecuencias puede tener la etiqueta normal y como influye en tu bienestar y en las relaciones con los demás.

Las personas evolucionamos, hagamos que el vocabulario lo haga también, pues es un reflejo de la misma. La fuerza del vocabulario es tal que debemos prestarle más importancia a aquellas palabras que utilizamos para expresarnos y poner estas a nuestro favor, que nos enriquezcan, que hagan crecer a los otros, que eviten prejuicios y otras historias más.

 

Atrévete a pensar. Atrévete a crear. Evoluciona.

 

¿Me dejas tu comentario al respeto? ¡Gracias!