Derecho a la libertad de opinión y expresión

¿Porque nos autocensuramos? ¡Quiero expresar lo que siento y pienso sin miedo a represalias!

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Es un derecho fundamental y queda reflejado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que <todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión>. Si, es un derecho fundamental que tenemos como seres humanos, pero hay una gran distancia entre el dicho y el hecho, y más en entornos corporativos.

Oigo a menudo en las empresas, expresiones como <no voy hablar de política en mis redes sociales ¡imagínate que lo ve la directora de recursos humanos!, tampoco voy a hablar con mi compañero sobre religión ¡él es muy radical!, y con mi jefe ¡de fútbol menos! y por supuesto de sexo tampoco… ¿porque? ¡si es conflicto asegurado!> Esta es una realidad que se da tanto en entornos personales como organizacionales. No expresamos abiertamente lo que pensamos y esto provoca una falta de autenticidad y muchas veces incongruencia con nosotros mismos.

Y es que histórica y culturalmente, también se nos ha enseñado que no se debe hablar en público sobre algunos temas que sabemos que, si hay opiniones encontradas, hay que evitar un posible conflicto, o bien, puede herir sensibilidades, no hacer daño, etc.. Pero ¿y si no fuera así?

Yo soy de la opinión que ¡decir lo que sentimos y pensamos nos da fuerza como personas y autenticidad, así que permítete ser tu! Naciste con este derecho 😉

Puede que no expresemos lo que sentimos por la falta de confianza en nuestras opiniones, por una baja autoestima, por el miedo a represalias -sean de la índole que sean-, por miedo a sentirse incomprendido, por una búsqueda constante de aceptación de los demás <si expongo mi ideología política puede que no me acepte mi compañero o que dejen de comprarme mis proveedores>, por no querer hacer daño al otro, etc. Hay muchísimas razones.

Bajo mi opinión, no expresar lo que sentimos o lo que pensamos nos limita, nos hace pequeños, mi invitación es que seas auténtic@, que brilles, que seas tú de manera natural y espontánea y que puedas transmitir siempre tu verdad.

Así que quiero compartir contigo algunas convicciones para comunicar siempre con autenticidad:

<Mi valor como persona no depende de mí ideología>

Asegurarnos una buena autoestima es fundamental para transmitir mis pensamientos y mis sentimientos. Cada persona tiene el derecho de pensar y de sentir a su manera, y es personal e intransferible. Si tu no juzgas a las otras personas por lo que piensan, estas tampoco lo harán cuando tu des tu opinión, que es tan respetable como la de todos.

<Te respeto, sea cual sea, tu forma de pensar>

Cada uno de nosotros tiene un patrón mental, debido a la programación neuronal y a los valores y experiencias que hemos vivido. Cada una de las personas tiene su verdad, y lo que para ti es sentido común, puede que para el otro no lo sea. Así que no te tomes como un ataque una opinión diferente a la tuya. Las opiniones encontradas no tienen porque ser sinónimo de conflicto y que automáticamente tengamos que discutir.

<Primero, es la conexión entre nosotr@s>

Ver la conexión humana como algo prioritario en un mundo con tanta injusticia y desigualdad, es el primer paso para asegurarnos nuestra evolución sana. Pero empecemos por uno mismo, ¿qué es más importante una idea o una persona? Una opinión encontrada no tiene por qué dividirnos siempre y cuando tengamos claro que la conexión entre las personas está por encima de las ideas de cada uno. La conexión y la relación con todo ser humano debe ser nuestra prioridad.

<Estoy aquí para construir mi idea, no para destruir la tuya>

Hablar con responsabilidad y desde lo que es tu idea y defender la misma y no atacar al otro, hará que esté más receptivo. El problema es que muchas veces lo enfocamos como una batalla. Comunícate de forma positiva y empoderadora, defendiendo lo tuyo sin necesidad de atacar a los demás, haz crecer siempre al otro y utiliza palabras de unión, conexión, paz… Asegúrate de no herir al otro.

<Tengo una mente abierta y curiosa>

Escucho atentamente las ideas de los otros con mucha empatía. Y recuerda, antes de ponerte en los zapatos de los demás, ¡debes sacarte los tuyos! ¡Ten la mente abierta, igual, hasta en la opinión del otro encuentras alguna verdad tuya!

<Haré para que te sientas bien, pero yo no soy responsable de tus emociones>

Tú no eres el responsable de las emociones del otro, pero si responsabilízate de dar tus ideas con respeto siempre hacia el otro. De verdad, ¿hace falta un insulto sólo por el hecho de que el piense diferente a ti? ¿Qué necesidad tienes de menospreciar al otro? Esto es sólo una necesidad de tu ego.

<Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, da igual nuestra ideología>

Humildad, no eres mejor por tener tu verdad. Se trata tan sólo de tu razón. Somos seres humanos y esto nos hace únicos. ¿Qué razón más necesitas para ver la grandeza en todo ser humano? Cada uno actúa con los recursos que tiene, siempre.

<Tú no eres tus pensamientos>

No te identifiques con tus pensamientos. No les des tanta fuerza ni credibilidad. Somos mucho más que todos ellos. Somos pura grandeza. No te limites ni limites a los demás. Nos empequeñece y ¿qué necesidad tenemos para ello?

Respetarse a uno mismo es libertad, respetar al otro es sabiduría, la conexión con todos los seres es grandeza, ¿vamos a por ello?

Más recursos sobre comunicación auténtica en nuestro training de Comunicación Auténtica en la empresa 😉

Y por último, para ti, que son primero las ideas o las personas? Yo lo tengo muy claro 😉 ¡Y me encantará leer tu opinión al respeto!

¿Hablamos de competencias o valores?

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Ayer en una reunión que tuve salió en la conversación lo que íbamos a entrenar en una sesión de esencia corporativa. El director de recursos humanos de la empresa hablaba de competencias, y yo hablaba de valores. ¿Cual es la diferencia? Te lo cuento en este post.

Definimos valores como aquellos pilares que nos sirven de guía, son nuestra referencia de actuación, aquellos ideales que dan sentido a nuestra empresa, lo que realmente es importante para nosotros. Así mismo, las competencias son aquellas habilidades que desarrolla el trabajador, aquellos conocimientos, capacidades y destrezas necesarias para hacer frente a sus tareas de forma óptima dentro del ámbito organizacional.

En toda organización (desde un freelance a una gran empresa multinacional) es necesario definir los valores corporativos – siempre en base a nuestro propósito y nuestra estrategia organizacional, ¡y no al tuntún! -. Pues forman parte de nuestra gestión estratégica además de ser clave en la imagen de nuestra empresa.

A partir de aquí, se sugiere definir las competencias (que muchísimas veces compartirán incluso nombre) que nos aseguren el desarrollo de los mismos. Es decir, establecer un sistema de habilidades en base a los valores que son importantes para nosotros, y estas habilidades deben ser entrenadas y desarrolladas por todos los trabajadores independientemente de su cargo o funciones. Luego, para cada puesto ya definiremos las competencias necesarias para el mismo, que serán siempre complementarias.

Toda empresa tiene unos valores, ya sea los que se gritan a los cuatro vientos mediante la web y otros formatos de márqueting (y algunas veces hasta coinciden con la realidad!) O bien los que se esconden debajo. Muchas veces no escritos pero si vividos y transmitidos.

Es por ello, que si hemos definido unos valores para nuestra estrategia y nuestra imagen, todos los trabajadores deben hacer conscientes los mismos, conociéndolos, e integrarlos en el día a día y luego transmitirlos al entorno (clientes, colaboradores, proveedores, usuarios…). Si no se hace desde la dirección, ya se encargará el entorno de hacerlo. Y esto me parece muy pero que muy arriesgado.

¡No entiendo como tantos y tantos trabajadores desconocen por completo los valores de su propia empresa! Deberíamos entrar en una empresa (como clientes o proveedores) y saber cuales son los valores de ella con sólo ver los comportamientos, la actitud de los empleados que trabajan en ella. ¡Estos deben transmitirse por los poros de la piel! ¿Pero como lo van a hacer nuestros empleados si los desconocen por completo? Hay mucho que hacer, ¡así que mejor nos pongamos manos a la obra! (si quieres profundizar más y conocer como lo trabajamos, mira nuestros trainings de esencia corporativa).

Y si me lo permites, voy a ir un paso más allá: el ideal es que los trabajadores compartan (a nivel personal) los mismos valores que las empresas en las cuales pertenecen, pues como más natural salga el desarrollo de estos comportamientos, mejor se sentirá el trabajador. Así que un siguiente artículo, veremos como incluso tener en cuenta los valores a la hora de seleccionar a nuestros trabajadores o escoger la empresa en la cual queremos trabajar.

To be continued 😉

Pensamiento positivo

¿Pensamiento positivo? Aquí tienes una herramienta ;)

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Tenemos a nuestra disposición muchísimos recursos para tener un pensamiento positivo y optimista, ¡y utilizarlos nos aportará energía y actitud positiva! Así que hoy quiero compartir contigo uno que a mi me sirve ¡y muchísimo! para sacar todo aquello positivo en mi día a día. Es uno de esos recursos que cuando lo integras te da muchísima paz y es que ¡de esto va!, no caer en el victimismo y quejarnos de todo lo que nos sucede, y empezar a celebrar ya todo lo buenísimo que tenemos en nuestras vidas.

Y es que esta es nuestra libertad, la manera con la que interpretamos las cosas que nos ocurren y todos tenemos esta capacidad de cambio. Practicar este pensamiento positivo y de gratitud, es también un proceso que debemos hacer conscientemente.

El recurso lo extraje de un poderoso libro que me encantó, y te recomiendo encarecidamente, ‘La ciencia del lenguaje positivo: como nos cambian las palabras que elegimos’ de Luis Castellanos (Ed. Paidós) y entre muchas, recomienda esta práctica que invito a que hagas ahora mismo y sin excusas. ¡Porque sólo obtenemos cambios cuando hacemos las cosas! Así que coge un boli y un papel.

Piensa una situación que te saque de tus casillas, una situación cotidiana, que se repita, así como <cada mañana en la reunión con proveedores hay alguien de mi equipo que me pone de los nervios>, <cada mañana tengo que atender miles de llamadas> o ¡que se yo! igual pasa por la que hace poco compartía una participante en uno de mis cursos de Comunicación Auténtica <cada mañana mi hijo me pone de los nervios entre la tele, el desayuno, la ropa que va a ponerse y preparar la mochila, llego tarde al trabajo y de mal humor>, nos suceden muchas de estas situaciones a diario.

Piensa tu ahora una. Y escríbela en el papel, si, ahora, no te va a llevar más de dos minutos.

¿La tienes? Pues ahora te invito que escribas la palabra AFORTUNADAMENTE antes de la primera palabra, es decir, ahora tu relato empieza con la palabra Afortunadamente. Lo se, te cuesta ver esta misma frase con la palabra afortunadamente delante, pero este es el ejercicio. Lo que quiero es que saques todo lo positivo de esta misma situación.

Sigo con el ejemplo de la participante en el training, que me dijo <ahora Bibi, es cuando me pongo a llorar (¡que emoción!)>. Afortunadamente cada mañana mi hijo me pone de los nervios entre la tele, el desayuno, la ropa que va a ponerse y preparar la mochila, y me doy cuenta que afortunadamente mi hijo puede ir a la escuela cada mañana (según cifras del Instituto de Estadística de la UNESCO en el 2016: unos 263 millones de niños y jóvenes, cifra equivalente a la cuarta parte de la población de Europa, no están escolarizados), que afortunadamente tengo a mi hijo a mi lado -¡tanto él como yo estamos aquí y ahora juntos!-, que afortunadamente tengo un trabajo que me permite seguir adelante con nuestra vida, que afortunadamente tengo la energía para levantarme cada mañana de la cama (según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud y presentado en Ginebra este mismo año, la depresión afectó en 2015 a más de 322 millones de personas de la población mundial, aumentando un 18,4 por ciento entre el 2005 y el 2015, impidiendo que muchas personas no tengan la fuerza para levantarse cada mañana), que afortunadamente tengo un desayuno que ofrecerle y un techo donde convivimos, y podría seguir.

Nos obsesionamos con todas las cosas negativas que se nos presentan en la vida, ¿y que pasa si nos empezamos a enamorar de todas las positivas que tenemos? Está de nuestras manos interpretar la vida viendo el resultado positivo, esto te llevará a un estado mucho más tranquilo, en paz y de gratitud, ¿lo practicamos? ¡Atrévete!

¡Estaré encantada de leer tu comentario! Y si te gusta… ¡comparte!

 

todo es venta

Y al final nos dimos cuenta que… ¡todo es venta!

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Y al final nos dimos cuenta que… ¡todo es venta!

NUEVE DE LA MAÑANA DEL PRIMER DÍA: Empiezo un training de ventas y pregunto a los participantes porque están allí y que esperan de un curso de ventas. Las respuestas son variadas, desde mejorar mis ventas, a tener un procedimiento claro, a entrenar en habilidades, porque mi jefe me ha enviado (risas) o para evolucionar aunque yo no vendo.

DOS DEL MEDIODÍA DEL ÚLTIMO DÍA: Termina la formación y vemos para que nos ha servido y si ha cumplido las expectativas. Ahora los comentarios y compromisos que de ellos se derivan son, práctica, evolución, práctica, mejora, orgullo, práctica, yo también vendo.

Y es que esta es una de las conclusiones que a menudo llegamos en los trainings de habilidades de venta es que ¡todo forma parte de la venta! Venta es cuidar cada uno de los detalles que forman la experiencia del cliente mientras está haciendo uso de nuestro producto y/o servicio. Cada uno de los detalles. Mejor dejemos ya de pensar que venta es lo que hace el comercial de nuestra empresa.

Podemos entrenarnos para ser los mejores vendedores, que es lo que realizamos en este training, el  desarrollo de las habilidades y competencias necesarias, trabajar una imagen coherente de nosotros mismos y con la empresa (compartiendo la visión y los valores), eliminar aquellas creencias que nos limitan y empoderárnos a partir de nuevos pensamientos, tener emociones elevadas, y entrenar las mejores técnicas de comunicación y persuasión, entre otros.

Pero hay que tener en cuenta que todo contacto con el cliente es una oportunidad de venta, y este contacto no es siempre con el consultor que va a vender el producto. Muchas de las personas que están en empresas no realizan una venta directa con los clientes pero todos formamos parte de la venta (recordemos que es necesario vendernos, no sólo a clientes sino también a usuarios, proveedores, colaboradores y sociedad en general).

Es necesario seducir a todo el entorno, reforzando en cada comportamiento los valores de la empresa, pues son parte principal de nuestra imagen de marca.

¿Que hace mejorar la experiencia del cliente? Ahora nos hemos dado cuenta que la venta es un saludo, es una sonrisa de todo el personal, cualquier comentario que haga crecer al cliente independientemente de quien proceda, es una respuesta positiva, es un comentario donde empodero a mis compañeros, los departamentos de mi empresa y mi empresa, es un comentario donde demuestre el sentimiento de orgullo de trabajar en ella, es la energía y la pasión de los trabajadores de la empresa, venta también es su motivación y venta es transmitir al cliente es nuestra razón de ser y estar agradecidos por ello. En definitiva, hacer sentir emociones positivas durante su experiencia es venta. Y esto es responsabilidad de todos.

El detalle, las pequeñas acciones marcan la diferencia, el orgullo de representar una marca, de formar parte de una empresa, respirar la esencia corporativa y la pasión, son factores fundamentales que hará que superemos las expectativas y satisfacción del cliente. Y aunque de sentido común sea, desafortunadamente, ¡no es lo que se lleva!

Y te voy a confesar un secreto, los trainings en ventas son de los cursos que más me gustan, pues tratamos la venta a través de algunos pilares que nos aportan bienestar: técnicas de felicidad, de empoderamiento, de comunicación auténtica y de gestión emocional. ¡Pues todo ello es imprescindible para vender y crecer tanto como persona y como empresa!

Y es que al fin: todo es venta.

Mil gracias por leerme y en especial a los participantes del último training de la URV, que me han hecho disfrutar tanto en este curso 😉

Mil sonrisas,

Bibi

Objetivos vitales y/o profesionales ¿SI o NO?

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¿Quien hay en la sala que tenga objetivos vitales y/o profesionales marcados para los siguientes 1, 3, 5 ó 10 años? (Que tipo de persona quiero ser? Que quiero haber conseguido? En que quiero estar invirtiendo mi tiempo? Donde quiero vivir y como? Donde quiero estar trabajando? Que cargo quiero tener? Con quien quiero compartir mi vida? Que bienes quiero poseer? Que experiencias quiero haber vivido?…) Son preguntas que a veces realizo en los trainings, y que sus respuestas nos ofrecen una hoja de ruta con la cual alinear nuestras acciones ¡que magnífico manual!, ¿verdad?.

Siendo conscientes que es una guía extraordinaria para dirigir nuestras vidas, generalmente ante la pregunta, suelen levantar la mano ninguna o alguna de las personas, y cuando esta última se da acostumbra a ser una minoría, a veces se ha realizado porque el participante ha realizado alguna formación o programa de desarrollo personal/profesional o ha leído algún libro que le ha despertado este interés, pero después no se han seguido revisado, actualizando y ajustando. No sirve de nada enterrar una lista de objetivos en un cajón.

El otro día en las redes, leí una pregunta sobre si debíamos tener objetivos vitales y profesionales definidos. ¿Existe una respuesta correcta para esta pregunta? ¡Pues si, existe! y es que bajo mi punto de vista, todas lo son siempre que sea una respuesta consciente.

Veamos las dos respuestas posibles: 

-SI-

Tener los objetivos (¡por escrito! porque así dejan de ser un ideal para pasar a ser objetivos reales) es una herramienta que invita a la persona a mejorar, a la evolución de competencias personales, a tener una hoja de ruta a seguir y poder definir la estrategia para conseguir los mismos. Es decir, tener unos objetivos te acerca a ellos y favorece la creación de una vida deseada y plena. Decidimos conscientemente ser proactivos con nuestras vidas.

Si decides esta opción, te invito a crecerte (no des espacio a los miedos, confía en ti mismo, y rétate y supérate). Nadie te asegura el éxito de conseguir los objetivos (aunque marcarlos sea un paso indispensable para ello), pero tu evolución como persona y/o profesional está asegurada, pues será necesario una versión mejorada de tu yo actual). ¡Así que siempre estarás ganando!

«Cualquier cosa que la mente pueda concebir o crear, se puede lograr» Napoleon Hill

Mi experiencia personal me dice que cumplir con aquello que debo hacer para conseguir mis objetivos me lleva a la plenitud, además de facilitarme la toma de decisiones y darme motivación para el día a día. Habría que revisar los objetivos en el caso de causar estrés o ansiedad.

 

-NO-

No querer marcarse objetivos es otra elección (y la más habitual), <no quiero una vida tan planificada>, <prefiero vivir el presente>, <no quiero ser una maquina>, <quiero fluir>. Estas respuestas las obtengo también a menudo en los programas, también correctas, siempre y cuando entendamos que en el vivir sólo el presente se pueden dar muchas situaciones no esperadas que se deriven de nuestros actos, y debemos trabajar la aceptación plena de lo que nos traiga la vida. Decidimos conscientemente ser reactivos con nuestras vidas.

Bajo mi visión, es un tanto arriesgado, muchas veces escucho <a mi me hubiera gustado ser, conseguir, tener…> ¿y que pasó? ¿porque no lo conseguiste? Porque no tuvimos un plan e hicimos lo que debíamos para conseguirlo. Trabajar la aceptación plena de lo que la vida te traiga, vivir plenamente y no caer en el victimismo de no llevar la vida esperada es tu reto si eliges esta opción.

«Si no sabes donde vas, cualquier camino te llevará allí» Alicia en el país de las Maravillas

¡Ojo! Puede que tus pensamientos sean <para que fijarlos si no los voy a conseguir>, <tengo miedo a la frustración>, <seamos realistas, yo no puedo conseguir esto o aquello>. En este caso, reconoce tu miedo y empodérate, si es el caso, el reto es gestionar la confianza, la autoestima, la seguridad y a la vez, los miedos y la frustración. Todo ello sólo te paraliza y te invita a la no acción a aquella vida que te satisface.

 

¡Ambas opciones  están bien siempre y cuando sea una elección consciente! Celebra cada paso que vayas dando, y sea cual sea tu decisión toma consciencia que estás creando tu vida, que al fin y al cabo es lo más importante que tienes.

«No somos producto de nuestras circunstancias. Somos producto de nuestras decisiones» Stephen Covey

Y tu, ¿que opción prefieres? ¡Te invito a dejar tu comentario! Me interesa muchísimo 😉

¡Mil sonrisas!

 

recursos y lecciones para la vida

Ahora… ¡te vas a enterar!

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Hace casi 20 años recibí mi primer curso de habilidades de venta, para aquel entonces yo trabajaba en una empresa multinacional y Olga era la responsable de impartir el curso. Tengo que decir que más que habilidades de venta fueron recursos y lecciones para la vida, sobre comunicación, desarrollo y liderazgo, y la venta era una consecuencia de todo ello.

Entre muchos aprendizajes me impactó una lección de comunicación, en este caso hablábamos sobre la amabilidad con el cliente, ella nos dijo con total convicción que siempre teníamos que ser amables. ¿Cómo? ¿Siempre amables? No, yo no lo había entendido así hasta aquel entonces. Yo tenía una actitud amable siempre y cuando el cliente la tuviera conmigo, y en el caso de no ser así, si me encontraba un cliente con una actitud borde, yo me permitía serlo más. Esta era mi venganza, y a corto plazo me hacía sentir bien (o esto pensaba).

Si él me hacía daño con su actitud, yo tenía el derecho de devolverle, ¿o no? ¡Pues claro que si!, tenía el derecho, pero esto tan sólo hacía que agravar la situación y las consecuencias podían ser nefastas. Todos perdíamos. Con esta actitud tan sólo me posicionaba a su nivel –incoherente, ya que lo que hacía era tener la actitud que me disgustaba, que yo misma criticaba-, además de empeorar una relación que no estaba en mi poder romperla, pues era un cliente de mi empresa. Olga me enseñó que si yo seguía con mi amabilidad, él al final se relajaría. Y poniéndolo en práctica he podido ver que así era, en este y muchos otros casos en la vida.

Esto nos sucede a diario en las organizaciones, no me han incluido en un proyecto que me correspondía, ahora se van a enterar, me han criticado un trabajo que he realizado, ahora se van a enterar, el jefe de la otra sección no me habla, ahora se va a enterar, este cliente es muy pesado, ahora se va a enterar, mi compañero no debería actuar así, ahora se va a enterar, y un largo etcétera. Son algunos ejemplos con los que convivimos, y que desafortunadamente ya hemos normalizado.

Cada día nos enfrentamos a situaciones que nos provocan malestar, tanto en nuestra vida personal como profesional, y hacemos responsable de la situación a la persona que crea la acción, y la responsabilizamos –si esta persona no hubiera actuado así, yo no sacaría lo peor de mi-. No nos victimicemos tanto, tu grandeza depende de ti.

Primer punto a revisar: las expectativas que siempre tenemos ante una persona, ante una situación. Nos creemos que todos deben ser como yo quiero o pienso que deben ser y actuar de la manera que yo actuaría ¿y porque debería ser así? ¡Cada uno de nosotros vivimos la realidad de una manera diferente y pensamos que tenemos siempre la razón!

La venganza además de no aportarnos, nos resta, y es que estamos focalizando la atención en aquella situación que tanto dolor nos ha provocado por lo que estamos haciéndolo más grave, más grande. Vivir en la venganza hará que nos recreemos en la situación una y otra vez. Y esto es una elección: ¿porque no elegimos focalizar la energía en algo que nos construya como personas? ¿En algo que nos aporte? No te hagas más daño, ya has sufrido lo suficiente, si estás pensando en una venganza es porque estás dolido, pero no sigas, seguir con la venganza sólo te hace más daño, y al otro también.

Pienso que todos actuamos con una intención positiva, que actuamos según nuestros recursos emocionales, lo que nos han enseñado, lo que hemos vivido, nuestra experiencia y que actuamos siempre para protegernos del propio dolor. Observar a los otros con una nueva mirada y desde el corazón, empatizar, practicar la compasión y el perdón, son algunos recursos. ¿Acaso cada uno de nosotros somos perfectos para castigar a los otros?

Y si además, tomamos consciencia de nuestros valores y los utilizamos para que nos guíen en nuestros comportamientos, podemos hacer una gestión de nuestras emociones proactiva (elegirla) y no reactiva (dejarla bajo el impulso), las acciones consecuentes de la ira y el enfado pueden ser muy negativas, nos dejamos llevar por ellas y perdemos el control, entrando en un bucle del cual nos es difícil salir. El olvido es una vía –no se si más fácil- pero más efectiva. Si para mi son importantes los valores de amor, conexión, crecimiento, respeto y evolución (por ejemplo), la venganza es una acción que se los carga todos. Entonces ¿porque actuar así?

Nadie dijo que fuera fácil, sólo la práctica de ello nos llevará a una maestría emocional que nos haga sentir bien con uno mismo y con los demás. Practicar de una manera cotidiana y en los comportamientos más básicos es fundamental para situaciones que realmente se nos vayan de las manos.

Me gusta tu grandeza como ser humano, no te quedes con la pequeñez. ¿Te atreves?

 

Una experiencia diferente con Ryanair

Una experiencia diferente con Ryanair

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¡Sorprendida con mi última experiencia de vuelo! Hacía tiempo que no viajaba con Ryanair y en mi último viaje han conseguido impactarme muy gratamente. Una experiencia diferente.

Todas las compañías tienen una cultura corporativa y unos valores (y no hablo de los que figuran en las páginas web -pues estos se pueden haber diseñado desde el departamento de márqueting o desde gerencia/dirección a partir de unos ideales-, hablo de los valores reales -que entre muchas acciones de las compañías, también los percibimos a través de los comportamientos de los empleados-). Y en este caso, desconocía por completo los de esta compañía.

Sólo decirte que desde el primer contacto con la tripulación cuando entré en cabina -recibiendo una gran sonrisa y un cálido buenos días-, no dejaron de sorprenderme con su manera de comunicarse con los clientes, muchísima cercanía, muy buen humor e incluso consiguieron que fuera un vuelo entretenido y divertido, los clientes nos reíamos en cada aportación, comentábamos e incluso participábamos en muchos momentos, ¡hasta consiguieron que los pasajeros le cantásemos el cumpleaños feliz a una azafata de la tripulación!, entre otras interacciones con nosotros.

Mi valoración de la experiencia ha sido excelente, doy las gracias a la tripulación por hacer que no fuera un vuelo más, sino que generaran en mi ese deseo de volver a volar con la compañía. Sin duda, me gusta comprar productos/servicios a las empresas que se alinean con mis valores.

También tengo que decirte que hubo pasajeros a los que no les gustó, ¡sólo faltaría! y es que no es mejor ni peor este servicio, sólo es alinearse con lo que realmente es importante para uno mismo. Pero si invito a tomarse la vida con más humor, a sacarle la importancia a cosas que no las tienen, a confiar y divertirse con otras personas, a abrirnos a nuevas situaciones y a vivir desde la alegría. Dejar de regocijzarse en estados permanentes de queja y mal humor, es una elección.

Estos valores pasan a ser decisivos en el momento de compra, y ahora Ryanair pasa a ser para mi una opción referente, pues cuenta con un servicio que me gusta y con pilares que agradezco de una compañía como la cercanía, el buen humor, los momentos agradables y la diversión. ¡Ojalá! Hubiera más compañías que transmitieran estos valores reales de alegría y positivismo, pues os aseguro que estos no van reñidos con ser una compañía muy profesional.

¡Gracias Ryanair por este feliz vuelo! Volveré próximamente a confiar en vosotros.

Si quieres profundizar más sobre la cultura corporativa y los valores en la organización tienes nuestros trainings a un sólo click.

 

Una práctica muy habitual

Cómplices de lo absurdo

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<¿Sabes que Juan se atribuye méritos que no son suyos?>, <¿Sabes lo que la secretaria de Alejandra critica tu trabajo?>, <Rubén me ha dicho que>… y así podría seguir con infinidad de ejemplos. Rumorología, una práctica muy habitual que se da en la vida personal y también en las organizaciones que lo único que hace es empequeñecerte a ti mismo  (si, al lanzar el rumor eres el primero afectado), empequeñecer a la persona de la que se habla y todo el entorno. Es una epidemia a exterminar si queremos la felicidad en nuestra organización.

Y… ¿porque está tan extendido? A veces es el ego de uno mismo necesita crecerse a costa de los demás, nos es más fácil culpar a otros con sus actitudes antes que promover un cambio positivo en uno mismo, tenemos esta tendencia tóxica de vivir en lo negativo, nos gusta señalar el error del otro y nos es más fácil ver los defectos de los otros que los de uno mismo, entre otros motivos.

¡Tenemos mejores cosas que hacer! Pienso que el objetivo en la vida está en ser mejor persona, mejor compañer@, mejor pareja, mejor madre o padre, mejor amig@, mejor profesional, centrar en ello nuestra atención y no quedarnos en la mediocridad.

Además ¿tienes clara una cosa? Los rumores dicen más de quien los propaga que del criticado, pues muchísimas veces a parte del hecho (que por supuesto siempre se amplifica y distorsiona para que sea una historia interesante) solemos añadir nuestro juicio, y ¿que pasa con el juicio? que lo hacemos según los patrones mentales propios, la manera de pensar de uno mismo y según las acciones propias que uno realizaría, así que cuidado, antes de hablar piensa si de lo que estás hablando es de ti o de otra persona, porque en definitiva, proyectamos y reflejamos nuestras historias, ¡ojo! ante el rumor, el retrato final será el tuyo.

Y honrando una vez más a la ley de la reciprocidad, te diré que recibimos lo que damos, que es lo que te estás asegurando dar a tu entorno, amor, confianza, buen rollo o por el contrario lo que quieres es transmitir tus pequeñeces, desagrados, miedos, odios y fracasos ¡Piénsalo! Tu decides. Como decía Gandhi, se tu el cambio que quieres ver en el mundo. Brilla y crécete, verás el efecto que produces en tu entorno y lo que recibes. Piensa que es lo que querrías para ti y tus personas más queridas, y extiéndelo.

 

«La manera como nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia, determina la calidad de nuestra vida» Anthony Robbins

 

Queremos personas sanas, empresas sanas y una sociedad sana, así que busca promover prácticas de grandeza que te llevarán a una excelente comunicación. ¿Y como? Descubre con tus propios ojos las cualidades de las personas, no te pierdas la oportunidad de conocerlas y sorprenderte, resalta lo positivo en ellas y asegúrate de hablar sobre la verdad. No tienes necesidad de hacer crecer tu ego menospreciando a los demás, pregúntate sinceramente si quieres estar bien con tu equipo y el bienestar común o prefieres separación y rotura, con la pérdida (de todos) que esto conlleva.

Y si siguen habiendo personas que promueven estas prácticas en tu organización, no sigas la corriente, te honrará como persona, puede que todo lo que estés diciendo sea una gran mentira, una proyección de otro o lo digan de ti cuando tu no estás. Asegúrate de construir constantemente y di no al rumor ¡hazte este regalo!

En la empresa, nuestro reto es expandir entusiasmo, alegría, felicidad y grandeza. ¿Te atreves?

Si quieres profundizar más sobre la Comunicación Auténtica en la Empresa, nuestros trainings a un sólo click.

 

 

Empoderar a través del lenguaje positivo

10 Claves para empoderar a través del Lenguaje Positivo

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El lenguaje que utilizamos es un reflejo de nuestro interior, de nuestros pensamientos y emociones, y nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Es por ello, que a partir de cambiar algunos hábitos en nuestra forma de expresarnos, hará que se creen en nuestro cerebro nuevas conexiones neuronales que nos acerquen a los objetivos y realidad deseada.

El lenguaje es una poderosa herramienta para dar espacio a la fuerza, a la actitud, al optimismo, y nos sirve para empoderarnos (hacernos crecer) a nosotros y a los demás, cuando lo empleamos como recurso en la comunicación.

Además, utilizando estas técnicas seducirás a tu público, y tanto el empoderar y el influir son habilidades que debe dominar un buen líder.

Comparto en este post 10 claves que pueden transformar nuestro interior. El vocabulario nos define, el vocabulario transmite, ¡hagamos que sea poderoso!

1

Elogia. Contempla lo positivo en los demás y emítelo, haz visibles y grandes las habilidades y las fortalezas. Empodera y transmite grandeza, contemplando la belleza en uno mismo y en el otro. Abandonemos esta tendencia tóxica que tenemos en fijarnos en lo negativo, a través del lenguaje debemos sumar, no restar. Elogia atributos «que bien se te ve hoy», las habilidades «has hecho un buen trabajo», los logros «sigue así, a por el siguiente», etc.

2

Respeta. Aferrarte a tu realidad y defender siempre tu razón, te cierra a nuevas oportunidades y te aleja del otro. Podrás o no coincidir, pero las otras opiniones son tan respetables como la tuya, acéptalas y valóralas. Utiliza frases como «está muy bien tu idea y que te parece si…» en lugar de un «no estoy de acuerdo». Empatizar con la gente es un recurso que puedes utilizar, ponerte en el lugar del otro y ver su intención positiva existente en cada acto.

3

Enriquece. Utiliza expresiones con palabras ricas y llenas de energía como «solución, reto, suma, crece, aprendizaje, proactividad, posibilidad, aportación…» así como exclamaciones como «genial, excepcional, extraordinario…» y verbos que empoderen «potenciar, crecer, construir…». Enriquece incluso cuando las situaciones no sean las esperadas, sácale peso a los errores y enfócate a la solución y al aprendizaje, «se nos presenta una oportunidad», «ante este desafío«.

 

«El lenguaje es el vestido de los pensamientos»

Samuel Johnson

4

Responsabilízate. Exprésate desde una postura de responsabilidad, en primera persona y formando parte de la solución. A parte de transmitir compromiso emitirás señales que tu formas parte de la solución y estás dispuesto a mejorar, a evolucionar. Evita las quejas hacia los otros, la culpabilidad y el victimismo, las frases como «es que ellos no venden» o «me están agobiando» denotan culpabilidad y queja, cámbialas por «tenemos un desafío, ver como apoyar para vender más» o «ante esta situación yo decido actuar así».

5

Evita la mediocridad. Deja de utilizar palabras perdedoras, términos pobres y faltos de energía como «fracaso, problema, lucha, dificultad, queja, amenaza, destruir…». Cuida también las palabras que crean barrera como las agresivas o de ataque pues lo que conseguirás es estar en desintonía con el otro. Son palabras que empobrecen o empequeñecen tanto a ti como a los demás. No insultes, no critiques, los términos ofensivos sólo crean barreras y malestar.

6

Toma conciencia de tus coletillas. Elimina aquellas que sean negativas. Hay algunas personas que por inercia, por respuesta regalan el «no». ¡Aunque quieran decir si! Y empiezan sus frases con negatividad, reduciendo al otro y transmitiendo que no sabe, está equivocado o no tiene razón. Otras muletillas utilizadas que puedes cambiar son el «pero» por un «si y además»o el «para» por un «, «haremos este informe para presentar» lo podemos cambiar por «haremos este informe y presentaremos» que ya implica pasar a la acción y nuestro compromiso en realizar la tarea.

7

Haz preguntas en lugar de ordenar. De este modo estarás compartiendo con el otro un espacio de apertura donde son bienvenidos diferentes puntos de vista y el respeto está presente.«¿Que te parece si…?» en lugar de ‘tienes que hacer esto‘, te dará complicidad y el otro sentirá que forma parte de la decisión, no siendo vista como una imposición por lo que mejorará su grado de receptividad y voluntad para participar.

8

Formula en positivo. Una frase tan común como un «y no te olvides de» incita a la desconfianza y en este caso al olvido. Pues si yo te digo que no pienses en un elefante rojo ¿que es lo que pasas por tu cabeza? Al cerebro le gusta lo prohibido, date cuenta y cámbialas por frases positivas.

9

Prioriza los estados anímicos que quieres sentir. Si estoy todo el dia diciendo que estoy cansada, estaré más cansada, y si ando todo el día diciendo que estoy agobiada, estaré más agobiada…. Así que influye en tu estado de ánimo respondiendo con tu estado ideal, con lo que quieras sentir. Muchas veces cuando nos preguntan acerca de como estamos la respuesta es «mira, vamos tirando, luchando, sobreviviendo, pasando los días», si en lugar de ello respondemos «bien!, a gusto, estupendamente…» estaremos poniendo nuestra mente en este estado.

10

Se curioso. Practica la escucha activa y entregada. Muchas veces el otro habla y nosotros estamos en nuestra mente pensando en lo nuestro. Entre otras, hace que las respuestas sean superficiales y no podamos profundizar en la conversación. Enfócate en el otro y no en ti mismo. Muestra interés por los deseos de la otra persona. Refuerza el mensaje del otro, «como tu bien dices», «se que te gusta», etc.

 

Y todo ello transmitido con mucha pasión, amor, compromiso, autenticidad, energía, positivismo, inspiración y entusiasmo. ¡Emociona! Se alegre y amable. Nos gusta rodearnos de gente con estos atributos, ello te acercará a las personas y resultarás inspirador, habilidades del buen líder. Y añádele una sonrisa sincera y siempre dirígete a las personas por su nombre, es la melodía más hermosa que a cada uno nos gusta oir.

¿Lo entrenamos?  ¡Atrévete!

¿Y si miramos más profundamente al otro?

¿Y si miramos más profundamente al otro?

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¿Que sucede en tu mente cuando un cliente actúa de una manera que no esperas? ¿Que te pasa cuando tu jefe tiene una reacción que no te gusta? ¿O cuando es una persona que está ofreciendo su talento en tu empresa y tampoco entiendes su actitud?

¿Es enfado? ¿Bloqueo? ¿Reacción negativa? Puede que nos creamos alguien muy importante y superior a los demás, porque cuando estamos actuando así, no estamos comprendiendo que le sucede al otro, no vemos más allá, desconocemos el porqué de su actitud y simplemente nos limitamos a defendernos de algo que creemos que no debería ser así y a enfadarnos nosotros también.

¿A caso conocemos lo que está viviendo el otro en su interior? ¿A caso vemos la realidad con sus mismos ojos? ¿A caso sabemos que experiencias ha vivido? Todo el mundo siente emociones positivas y negativas, y creo firmemente en la intención positiva, es decir, si no nos sentimos bien no es porque no queramos, sinó que simplemente no tenemos los recursos para hacerlo mejor. Nunca me he encontrado a nadie que me diga que le gusta estar todo el día de mal humor, enfadado, o que no quiera sentirse bien o ser feliz.

Y, ¿quienes somos para juzgar a los otros? Bastante tenemos con lo nuestro. Una de las habilidades que más me gusta de las personas inteligentes emocionalmente, es el desarrollo de esa voluntad de hacer crecer a los otros, siempre procuran que el otro se sienta bien, y creo que es un signo de fortaleza emocional.

Estoy de acuerdo con Mathieu Richard cuando dice que la compasión y la gratitud son dos factores fundamentales en la felicidad de los seres humanos (puedes ver más en su charla TED: https://www.ted.com/talks/matthieu_ricard_on_the_habits_of_happiness?language=ca) . Me gusta ver la compasión como la solidaridad, el sentimiento que tienes al percibir el sufrimiento del otro, el desarrollo de la comprensión e ir un paso más allá de la empatía.

Y esta es mi invitación, cuando alguien tenga una actitud de desprecio, por ejemplo, una actitud negativa hacia ti, una actitud de ira, una actitud que te hace más pequeño, o una actitud borde u otras emociones más, piensa que esta persona que tienes al frente no se está sintiendo bien y es una manera de reflejarlo, pues no dispone de los recursos emocionales para hacerlo mejor. Te aportará equilibrio. No actúes de la misma forma, no te rebajes en amor, sigue admirándolo y comprendiéndole. Si actuamos ojo por ojo, al final todos nos quedaremos todos ciegos.

¿Un ejercicio que nos puede servir? Lo aprendí en un retiro con Joel & Michelle Levey y creo que es de los más impactantes que he hecho. Primero practica con un compañero de trabajo, siéntate con él o ella y repetid, sentados de frente, estas frases ¡y disfrutad! A ver que pasa. Luego utilízalo durante todo el año sin moderación, en todas tus relaciones, no hace falta que lo expreses en voz alta pero si que lo sientas.

 

Tú eres una persona con un gran corazón, just like me.
Tu eres una persona que quieres ser feliz, just like me.
Tu eres una persona con tus emociones y tus pensamientos, just like me.
Tu eres una persona con tus decepciones, just like me.
Tú eres una persona con días buenos y días malos, just like me.
Tu eres una persona con tus recursos, just like me.
Tú eres una persona con tus enfados y tus frustraciones, just like me.
Tú eres una persona con tus experiencias y tus valores, just like me.
Tú eres una persona que quieres ser querida, just like me.
Tú eres una persona que quieres dar amor, just like me.
Tú eres una gran persona, just like me.
Tú mereces ser feliz, just like me.

 

El reconocer que a todos nos pasa de vez en cuando estas reacciones emocionales negativas y saber que todos buscamos lo mismo, huir del dolor en búsqueda de la felicidad, nos aporta calma, además estaremos decidiendo proactivamente nuestra emociones, signo de una evolución personal.

Natalia, este post va dedicado a ti 😉 ¡Gracias por la huella que has dejado en mi corazón!

Un bezaso y que tengas un año 2016 lleno de éxitos personales y profesionales.

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